La situación financiera de Cosan (CSAN3) se ha deteriorado notablemente, lo que ha llevado a la agencia de calificación Fitch a rebajar su rating global de 'BB' a 'BB-' y su nota nacional de 'AAA(bra)' a 'A+(bra)'. Este reescalamiento ha generado desconfianza en el mercado, resultando en una caída del 5,27% en el valor de sus acciones, convirtiéndose en el principal perdedor del índice Ibovespa en la jornada del viernes 27 de febrero.

Fitch ha señalado que la estructura financiera de Cosan sigue presionada, con una elevada dependencia de la venta de activos para reducir su deuda a largo plazo. A pesar de una oferta subsecuente de acciones realizada a finales de 2025 para disminuir pasivos, los indicadores financieros de la empresa continúan siendo considerados frágiles, lo que ha llevado a la agencia a poner todas sus calificaciones en observación negativa.

La proyección de Fitch sugiere que el índice de deuda neta sobre valor podría situarse en torno al 45%, mientras que la cobertura de intereses por flujo de caja operativo se mantendría cerca de 1,0 vez, métricas que la agencia considera insuficientes para la categoría de rating. Además, la falta de vencimientos relevantes hasta 2028 podría ofrecer un respiro temporal, pero la necesidad de una desalavancaje efectiva es urgente para evitar futuros reescalamientos.

Por otro lado, la subsidiaria Raízen (RAIZ4) también enfrenta un panorama complicado, habiendo perdido su grado de inversión según varias agencias de calificación. La incertidumbre en torno a la capacidad de Cosan para ejecutar su plan de desinversiones añade un nivel adicional de riesgo que los inversores deben considerar al evaluar su exposición a estas acciones en el contexto del mercado brasileño.