El superávit comercial de Argentina se mantuvo en febrero, aunque se redujo a u$s788 millones, el nivel más bajo en ocho meses. Según el INDEC, las exportaciones alcanzaron los u$s5.962 millones, lo que representa una caída del 2,95% en comparación con el año anterior, mientras que las importaciones sumaron u$s5.174 millones, evidenciando un retroceso del 11,8%. Este descenso en el intercambio comercial, que totalizó u$s11.137 millones, refleja una baja del 7,2% interanual.

El principal socio comercial de Argentina en febrero fue Brasil, con un saldo deficitario de u$s222 millones. Las exportaciones hacia Brasil cayeron un 12,5%, mientras que las importaciones desde el país vecino disminuyeron un 18,7%. En el caso de China, el saldo también fue negativo, alcanzando los u$s640 millones, a pesar de que las exportaciones crecieron un 67,6% interanual.

La situación del comercio exterior argentino se ve afectada por factores geopolíticos, especialmente la guerra en Medio Oriente. Este conflicto ha comenzado a impactar negativamente en los precios de la soja, que han caído u$s25 en el mercado internacional, lo que podría indicar un cambio de tendencia en los precios de los commodities agrícolas. Los expertos advierten que la oferta de soja se encuentra en niveles récord, lo que podría presionar aún más los precios a la baja.

La caída en los precios de la soja y el descenso en las exportaciones son señales de que el mercado está reaccionando a la incertidumbre global. La especulación sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos y China había impulsado los precios anteriormente, pero el conflicto en Irán ha enfriado esas expectativas. Esto es relevante para los inversores argentinos, ya que la salud del sector agrícola es fundamental para la economía del país.