La Reserva Federal de EE. UU. decidió mantener las tasas de interés en el rango de 3.5% a 3.75%, lo que era ampliamente esperado por los analistas. Durante la conferencia de prensa, el presidente de la Fed, Jerome Powell, destacó la incertidumbre provocada por el conflicto en el Medio Oriente, que ha llevado a un aumento en los precios del petróleo y ha complicado las proyecciones inflacionarias del banco central. A pesar de que se anticipa una posible reducción de tasas en 2026, los funcionarios de la Fed están preocupados por la falta de creación de empleo y el impacto de la inflación en la economía estadounidense.

En Europa, el Banco Central Europeo también decidió mantener sus tasas de interés sin cambios, citando la guerra en el Medio Oriente como un factor que aumenta los riesgos inflacionarios y reduce las perspectivas de crecimiento económico. La proyección de inflación del BCE se ha ajustado al alza, anticipando un promedio del 2.6% en 2026. Esto ha llevado a una caída en los índices bursátiles europeos, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto económico de la situación geopolítica.