Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desempleo en Argentina se situó en 7,5% al cierre de 2025, afectando a aproximadamente 1,7 millones de personas. Este incremento de 230.000 desempleados con respecto al año anterior refleja un contexto económico adverso, marcado por la pérdida de empresas y un estancamiento en la creación de nuevos puestos de trabajo.

El desempleo ha aumentado notablemente desde el 5,7% al inicio del gobierno de Javier Milei, alcanzando su punto más alto en el cuarto trimestre de 2025. Aunque no es el peor dato de su administración, sí representa el mayor nivel de desempleo para un cierre de año desde 2020, lo que subraya la gravedad de la situación actual.

La tasa de actividad también mostró un incremento, pasando del 45,7% al 48,6%, pero la tasa de empleo cayó al 45%, lo que indica una pérdida de ocupación en comparación con el cuarto trimestre de 2024. La informalidad laboral ha crecido, con un aumento de un punto porcentual, lo que sugiere que muchos trabajadores están siendo desplazados hacia empleos menos seguros y regulados.

La situación se agrava para los jóvenes, cuya desocupación ha aumentado significativamente, alcanzando cifras alarmantes. El impacto en los salarios reales también es notable, con una caída del 2,1% en 2025, lo que afecta aún más el poder adquisitivo de los argentinos y complica la recuperación económica en un contexto ya frágil.