En el cuarto trimestre de 2025, la tasa de desocupación en Argentina subió al 7,5%, afectando a 1,1 millón de personas, lo que representa un incremento de 100.000 desempleados en comparación con el trimestre anterior. La tasa de actividad se situó en 48,6% y la tasa de empleo en 45,0%, según el informe del INDEC. Esta situación refleja un aumento significativo de 1,1 puntos porcentuales en la desocupación respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se registró un 6,4%.

El aumento en la desocupación es particularmente pronunciado entre los jóvenes de 14 a 29 años, donde la tasa para mujeres aumentó 3,0 puntos y para hombres 3,7 puntos. En contraste, las tasas de empleo en los grupos de edad de 30 a 64 años se mantuvieron estables. Además, la informalidad laboral también ha crecido, pasando del 42% al 43%, lo que indica un deterioro en la calidad del empleo.

Las regiones más afectadas por el desempleo son el Gran Buenos Aires y la Región Pampeana, donde las tasas alcanzan hasta el 9,5%. Este fenómeno se produce en un contexto donde, a pesar de que el PBI creció el año pasado, el desempleo también aumentó, lo que sugiere que la recuperación económica no está generando suficientes empleos formales. Los economistas advierten que este escenario es inusual y podría tener implicaciones negativas para el consumo y la inversión en el país.

La situación laboral en Argentina es un reflejo de una economía que, aunque muestra signos de crecimiento, enfrenta serios desafíos en términos de empleo y calidad de vida. La combinación de un aumento en la informalidad y una tasa de desocupación creciente podría afectar la confianza de los inversores y la estabilidad económica a largo plazo.