En una reciente audiencia ante el Senado, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, advirtió que la prolongación del conflicto en Oriente Medio, que se ha extendido al Líbano, podría generar un desequilibrio global, afectando la producción de energía y provocando un aumento de la inflación. Esta situación es crítica, dado que los países involucrados en el conflicto representan aproximadamente el 20% de la producción mundial de petróleo, lo que podría tener repercusiones en los precios de las materias primas a nivel global.

Vieira también se refirió a la importancia del Estrecho de Ormuz, por donde transitan diariamente alrededor de 250 buques. La inestabilidad en esta región no solo afecta a los países directamente involucrados, sino que también compromete la seguridad de las rutas comerciales, lo que podría impactar en la economía de naciones como Argentina, que dependen de importaciones de energía y fertilizantes.

El canciller destacó que, aunque Brasil ha mejorado su producción de petróleo y es el noveno productor mundial, aún no es autosuficiente. Además, mencionó que Estados Unidos ha suspendido temporalmente las sanciones a Rusia para permitir la exportación de petróleo y fertilizantes, lo que podría mitigar el impacto inmediato del conflicto en los mercados internacionales.

Finalmente, Vieira subrayó la necesidad de recuperar el papel de la ONU en la mediación de conflictos y enfatizó que el diálogo es el único camino viable para resolver las tensiones. Esta postura resuena en un contexto donde la estabilidad política y económica es crucial para los países de la región, especialmente en tiempos de incertidumbre global.