La llegada de Google Gemini a las escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires ha generado un intenso debate entre expertos en educación sobre su impacto en el aprendizaje. La inteligencia artificial se está integrando en el aula como una herramienta que busca promover el pensamiento crítico y la resolución de problemas desde edades tempranas, según el Ministerio de Educación de CABA. Sin embargo, algunos especialistas advierten que el uso de IA sin un acompañamiento adecuado puede llevar a lo que se denomina 'deuda cognitiva', donde los estudiantes obtienen respuestas sin haber desarrollado el proceso de pensamiento necesario para aprender realmente.

Expertos como Daniela Buján y Sergio Sirotinsky han expresado preocupaciones sobre la dependencia que los alumnos podrían desarrollar hacia estas tecnologías. Buján señala que Gemini no fue diseñada para niños y que su uso podría ser confuso o inapropiado en un entorno educativo. Por su parte, Sirotinsky enfatiza la importancia de que los estudiantes recorran el proceso de aprendizaje por sí mismos, utilizando la tecnología como apoyo y no como un sustituto del pensamiento crítico.

A nivel internacional, otros países como Suecia han comenzado a revertir la tendencia de digitalización en las aulas, destinando recursos a la compra de libros para contrarrestar la caída en los índices de alfabetización. Esto plantea la pregunta sobre cómo Argentina, al implementar herramientas de IA en la educación, puede evitar caer en una dependencia tecnológica que afecte el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

El Ministerio de Educación de CABA defiende la incorporación de Gemini, argumentando que la IA puede ser utilizada de manera segura y guiada en un entorno educativo. Sin embargo, el éxito de esta iniciativa dependerá de cómo se integre en el currículo y de la capacitación que reciban los docentes para utilizar estas herramientas de manera efectiva y responsable.