Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, Argentina ha visto la pérdida de más de 200.000 empleos asalariados privados registrados, con la industria manufacturera y la construcción siendo los sectores más afectados. Estos dos rubros explican casi dos tercios de la destrucción de puestos de trabajo, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

La caída del empleo privado registrado se asemeja a la pérdida total observada durante la gestión de Mauricio Macri, lo que refleja un deterioro estructural en el mercado laboral argentino. A pesar de una recuperación parcial de la actividad económica, el crecimiento ha sido desigual, con sectores como la energía y la minería mostrando dinamismo, mientras que la industria y la construcción siguen rezagados.

El impacto en la construcción ha sido severo, con un freno en la obra pública que ha afectado significativamente el nivel de ocupación. En contraste, algunas actividades vinculadas a servicios y sectores primarios han mostrado un crecimiento más positivo, aunque con un impacto limitado en el empleo total.

Con una economía que creció un 4,4% en 2025, el empleo asalariado privado cayó un 0,5%, lo que indica que la recuperación económica no se ha traducido en una expansión del empleo formal. La situación plantea desafíos para el consumo y la calidad del empleo, con un aumento en la informalidad y el cuentapropismo, lo que podría afectar la estabilidad económica a largo plazo.