Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina enfrentan un panorama complicado, con un aumento significativo en la mora bancaria y un incremento en los cheques rechazados por falta de fondos. Según un informe reciente, el ratio de irregularidad en la cartera de créditos de las pymes se disparó del 0,8% en enero de 2025 al 2,7% en enero de 2026, lo que refleja una creciente dificultad para cumplir con las obligaciones financieras en un contexto de tasas de interés históricamente elevadas.

A pesar de que el crédito en general parece mantenerse en niveles relativamente sanos, esto se debe en gran parte a que el 42% del financiamiento está concentrado en un pequeño número de grandes empresas, que tienen tasas de morosidad muy bajas. En contraste, las pymes, que suelen depender más del crédito para su sostenibilidad a corto plazo, enfrentan una tasa de morosidad del 4%. Esto indica que la recuperación económica no está siendo equitativa y que las pequeñas empresas están sufriendo más en este entorno.

Los sectores más afectados incluyen la industria manufacturera, que ha visto una caída del 3,2% en su actividad interanual, y otros rubros como la confección de prendas y la fabricación de muebles, donde las tasas de morosidad superan el 7%. La situación es particularmente crítica en la construcción, que presenta una mora del 6,1%, reflejando una actividad que se mantiene en mínimos históricos debido a altos costos y recortes en la obra pública.

El aumento en los cheques rechazados también es un indicador preocupante, alcanzando un 2,1% en enero de 2026. Aunque esta cifra es una mejora respecto a diciembre de 2025, sigue siendo un signo de las tensiones de liquidez que enfrentan muchas pymes. La situación actual resalta la fragilidad del sistema financiero y la necesidad de monitoreo constante para evitar un deterioro mayor en la cadena de pagos.