El dólar global ha retrocedido desde sus máximos de 10 meses, en un contexto marcado por la tensión geopolítica derivada del conflicto en Medio Oriente. Este retroceso se produce en un inicio de semana donde se espera una serie de reuniones de bancos centrales, lo que mantiene a los inversores en alerta sobre el impacto de la guerra en la inflación y el precio del petróleo.

El índice dólar ha bajado ligeramente a 100,27 puntos, alejándose del máximo alcanzado el viernes. En este entorno, el euro ha logrado recuperarse de su mínimo de siete meses y medio, cotizando un 0,25% más alto, mientras que la libra esterlina también ha mostrado un leve aumento. Esta situación refleja la dependencia de las economías europeas de las importaciones de petróleo, que se ven afectadas por el aumento de los precios debido a las tensiones geopolíticas.

Las reuniones de la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo y otros bancos centrales esta semana son cruciales para entender cómo estos organismos perciben el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre la inflación. Los inversores han reducido sus apuestas bajistas contra el dólar, lo que indica un cambio en la percepción del riesgo en los mercados globales.

A pesar del retroceso del dólar, los precios del petróleo continúan en ascenso, lo que añade presión a la inflación global. En este contexto, el Banco de la Reserva de Australia está anticipando un aumento en las tasas de interés, lo que ha impulsado al dólar australiano, mientras que el yen japonés ha tenido un leve respiro. La situación actual sugiere que los mercados seguirán siendo volátiles, especialmente con la incertidumbre sobre la duración del conflicto en Medio Oriente.