El reciente conflicto en Oriente Próximo ha llevado a muchas empresas españolas a activar sus protocolos de seguridad para proteger a sus empleados en la región. Firmas como Barceló, Meliá, Naturgy y Acciona, que habían estado expandiendo sus operaciones en el Golfo Pérsico, ahora se enfrentan a una situación de riesgo tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. A pesar de que la cantidad de empleados en la zona no es tan alta como en otras regiones, la seguridad de sus plantillas se ha convertido en una prioridad.

Las empresas han comenzado a repatriar a sus trabajadores y a implementar medidas de seguridad más estrictas. Por ejemplo, Barceló ha repatriado a empleados europeos y ha mantenido a su equipo directivo en la región, mientras que otras firmas como Banco Sabadell han activado el teletrabajo para su personal en Dubái. La situación en Emiratos Árabes Unidos es relativamente estable, pero la intranquilidad persiste, lo que afecta la normalidad de las operaciones comerciales.

Los protocolos de seguridad incluyen la monitorización constante de las áreas de riesgo y la colaboración con las autoridades locales. Las empresas están tomando medidas preventivas, como la evacuación de personal y la implementación de seguros especializados. Esto no solo es crucial para la seguridad de los empleados, sino que también tiene un impacto directo en la operativa y rentabilidad de las empresas en la región.

A medida que el conflicto se desarrolla, las empresas deben adaptarse a un entorno cambiante y potencialmente peligroso. La caída en la actividad comercial, que se estima entre un 60% y un 70%, podría llevar a cierres temporales de hoteles y servicios, lo que afectará la estabilidad financiera de estas compañías. La situación actual subraya la importancia de contar con planes de contingencia en un entorno geopolítico tan volátil.