Las marcas blancas y propias de los supermercados han evolucionado en Argentina, convirtiéndose en un componente esencial del consumo. Con una creciente aceptación por parte de los consumidores, las cadenas de supermercados están ampliando sus portafolios, enfocándose en ofrecer productos que combinan calidad y precios competitivos. Este fenómeno se ha visto impulsado por la necesidad de los consumidores de optimizar su presupuesto en un contexto económico desafiante.

Según un reciente estudio, el 90% de los consumidores argentinos adquirieron alguna marca propia en el segundo semestre de 2025, y el 88% de ellos se siente satisfecho con la calidad de estos productos. Este cambio cultural refleja una tendencia hacia la combinación de marcas líderes y marcas propias en las compras, lo que indica que los consumidores están cada vez más dispuestos a diversificar sus elecciones en función del precio y la calidad. En este sentido, las marcas propias han dejado de ser una opción temporal para convertirse en una elección cotidiana y confiable.

El contexto económico también ha influido en esta tendencia, ya que el consumo ha mostrado signos de recuperación, aunque de manera irregular. A pesar de un crecimiento del 2% en 2025, los supermercados han enfrentado caídas en las ventas, lo que ha llevado a las cadenas a reforzar sus estrategias de marcas propias como una herramienta de fidelización. Este enfoque no solo busca atraer a los consumidores, sino también ofrecerles una alternativa viable en un entorno donde el poder adquisitivo sigue siendo una preocupación constante.

Las diferencias de precios entre marcas líderes y marcas propias son significativas, lo que refuerza la percepción de las marcas propias como una opción más accesible. Por ejemplo, en categorías como galletitas y gaseosas, las marcas propias ofrecen precios considerablemente más bajos que las marcas líderes, lo que las convierte en una opción atractiva para los consumidores que buscan maximizar su presupuesto. Esta dinámica no solo beneficia a los consumidores, sino que también representa una oportunidad estratégica para los supermercados, que pueden aumentar su participación en el mercado a través de estas marcas.