La directora general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, ha señalado que el comercio global enfrenta su mayor disrupción desde las guerras mundiales. Esta situación se ve exacerbada por la intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán, lo que ha comenzado a impactar significativamente la economía mundial y las cadenas de suministro.

Okonjo-Iweala enfatiza que el multilateralismo está en crisis y que el sistema de comercio, basado en reglas establecidas hace 80 años, necesita una reforma urgente. A pesar de la incertidumbre, la mayoría de los países continúan manteniendo relaciones comerciales, lo que sugiere que, aunque el sistema es resiliente, no es lo suficientemente robusto para enfrentar futuros choques.

La guerra en Irán y la crisis energética han comenzado a afectar los precios y el poder adquisitivo de los consumidores, lo que podría llevar a una recesión si la situación se prolonga. Los costos de transporte están aumentando, lo que impacta en el tráfico de bienes a nivel mundial, y se espera que las economías más dependientes de las importaciones de energía sean las más afectadas.

La OMC también destaca la necesidad de evitar dependencias excesivas de ciertos países, como China, en la producción de bienes esenciales. A medida que el comercio mundial se enfrenta a estos desafíos, es crucial que los países rediseñen sus estrategias comerciales para adaptarse a un entorno en constante cambio.