Las acciones y bonos argentinos enfrentan un nuevo día de caídas, con el índice S&P Merval registrando una baja del 2,2% hasta los 2.635.530,65 puntos. Esta es la segunda caída consecutiva en un contexto de creciente cautela entre los inversores, influenciada por la escalada del conflicto en Medio Oriente. El riesgo país, medido por J.P. Morgan, también ha aumentado un 2,9%, alcanzando los 577 puntos básicos, lo que aleja aún más al país de los niveles necesarios para acceder a financiamiento internacional.

En el mercado de bonos, los títulos soberanos en dólares muestran descensos generalizados, con los Globales cayendo hasta un 1,5%. Por otro lado, los bonos ajustados por inflación (CER) han tenido un desempeño positivo, con subas de hasta 1,5%, impulsados por un Índice de Precios al Consumidor (IPC) que superó las expectativas del mercado. Esto refleja una dinámica compleja en la que, a pesar de la volatilidad, algunos activos logran mantenerse firmes.

La situación actual se enmarca en un contexto global marcado por la incertidumbre, donde los inversores están atentos a los posibles impactos del conflicto en el suministro de energía. El precio del petróleo Brent se mantiene cerca de los 100 dólares por barril, lo que podría tener efectos mixtos para Argentina, que ha avanzado hacia una posición de exportador neto de petróleo. Sin embargo, el aumento en los precios internacionales también podría presionar la inflación y los costos internos de combustibles.

En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas también reflejan esta tendencia negativa, con caídas significativas en acciones como Grupo Supervielle y BBVA Argentina. Este comportamiento en los mercados internacionales puede influir en las decisiones de inversión locales, ya que los inversores buscan señales de estabilidad en un entorno global incierto.