El Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos creció un 0,2% en el cuarto trimestre de 2025, lo que representa una expansión anualizada del 0,7%. Estas cifras son inferiores a las estimaciones previas, que anticipaban un crecimiento más robusto, y reflejan una desaceleración en la economía estadounidense en comparación con el 2,8% registrado en 2024.

El informe del Buró de Análisis Económico (BEA) revela que las inversiones y el gasto de consumo disminuyeron, lo que se tradujo en una caída significativa en las exportaciones. En particular, el gasto público se redujo en un 5,8%, lo que impactó negativamente en el crecimiento general del PIB, mientras que las importaciones también mostraron una caída del 1,1%.

Este desempeño económico es crucial para las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal (Fed), que se reunirá en marzo. Con un 99,2% de probabilidad, se espera que mantenga los tipos de interés entre 3,5% y 3,75%, lo que podría influir en los mercados financieros a nivel global, incluyendo a América Latina.

La moderación en el crecimiento del PIB estadounidense puede tener repercusiones en la región, especialmente en Brasil y Argentina, donde los mercados están interconectados. Un debilitamiento de la economía estadounidense podría afectar la demanda de exportaciones de estos países, lo que es un factor a considerar para los inversores en la región.