El dólar estadounidense ha registrado un aumento por tercera jornada consecutiva, alcanzando un promedio de $40,62 en el mercado interbancario. Este incremento se produce en un contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, especialmente entre Estados Unidos e Irán, así como por un notable aumento en los precios del petróleo, que superan los US$ 100 por barril.

Las acciones en Estados Unidos también han mostrado un repunte, recuperando parte de las pérdidas previas. Los inversores están reevaluando el impacto del aumento de los precios de la energía en los márgenes corporativos y las tasas de interés, lo que añade un nivel adicional de incertidumbre al mercado.

La fortaleza del dólar se ve impulsada por su estatus como refugio en tiempos de crisis, especialmente ante la posibilidad de interrupciones en las exportaciones de energía desde el Golfo Pérsico. Irán ha amenazado con cerrar el Estrecho de Ormuz, lo que podría afectar significativamente el suministro global de petróleo y, por ende, los precios.

En este escenario, Goldman Sachs ha advertido que los precios del petróleo podrían superar los máximos históricos si la situación se agrava. Mientras tanto, los rendimientos de los bonos han aumentado, reflejando una mayor aversión al riesgo entre los inversores, a pesar de que los datos económicos de EE. UU. sugieren un crecimiento más débil de lo esperado en el PIB.

La próxima reunión de la Reserva Federal será clave para los mercados, ya que los inversores esperan señales sobre la política monetaria futura, especialmente en un entorno donde la inflación parece estar moderándose. Este contexto es crucial para los inversores argentinos, que deben estar atentos a cómo estas dinámicas globales pueden influir en el mercado local.