La Comisionada de Ampliación de la UE, Marta Kos, se encuentra en el centro de una nueva controversia tras la reaparición de acusaciones sobre su supuesta colaboración con la policía secreta yugoslava en la década de 1980. Estas alegaciones, que Kos ya había negado durante su audiencia de confirmación en 2024, han cobrado fuerza a medida que se acercan las elecciones en Eslovenia, programadas para el 22 de marzo. La eurodiputada eslovena Romana Tomc, del Partido Popular Europeo, ha afirmado tener nueva evidencia que respalda estas acusaciones y ha exigido una investigación formal por parte de la Comisión Europea.

Kos, quien no ha respondido a las solicitudes de comentarios, ha sido defendida por un portavoz de la Comisión, quien destacó que pasó por un riguroso proceso de selección antes de asumir su cargo. Sin embargo, la presión política está aumentando, especialmente con la cercanía de las elecciones, donde el partido de Tomc lidera las encuestas. La situación plantea interrogantes sobre la credibilidad de Kos y su capacidad para desempeñar su rol en un momento crítico para la ampliación de la UE.

La reaparición de estas acusaciones no solo afecta a Kos, sino que también podría tener repercusiones en la política interna de Eslovenia, donde la oposición busca capitalizar cualquier debilidad del gobierno actual. La eurodiputada Tomc ha insinuado que la falta de respuesta de Kos a las nuevas revelaciones podría ser un indicativo de culpabilidad, lo que añade más tensión a la situación política en el país. Además, la Comisión Europea se enfrenta a desafíos adicionales, como desbloquear un importante paquete de ayuda para Ucrania, lo que podría complicar aún más la situación para Kos.

La atención ahora se centra en la próxima comparecencia de Kos ante el comité de asuntos exteriores del Parlamento, donde se espera que aborde tanto las acusaciones como la cuestión de la ampliación de la UE. La combinación de estos factores podría influir en la percepción pública y en la estabilidad política en Eslovenia, lo que a su vez podría tener implicaciones más amplias para la región y para las relaciones de la UE con otros países.