El conflicto armado entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha comenzado a tener repercusiones en el mercado de combustibles en México, con un notable incremento en el precio del diésel. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, el precio promedio del diésel ha subido de 26.23 pesos a 27.71 pesos por litro, lo que representa un aumento de 1.48 pesos, equivalente a un 5.6%. Este incremento afecta directamente a los consumidores y podría tener un impacto en la inflación, dado que el diésel es esencial para el transporte de mercancías y el sector servicios.

A pesar del aumento en los precios, la Secretaría de Hacienda no ha implementado estímulos fiscales al IEPS de los combustibles, aunque se espera que esto cambie pronto para proteger tanto a Petróleos Mexicanos (Pemex) como a los consumidores. Sin estos estímulos, los usuarios deben asumir el costo total de los impuestos, lo que podría trasladarse a los precios de la canasta básica si la tendencia de aumento persiste. La volatilidad en el precio del diésel es preocupante, ya que podría generar un efecto inflacionario adicional si los precios se mantienen altos por un tiempo prolongado.

Pemex, por su parte, ha enfrentado un aumento en sus costos de venta al mayoreo, con un incremento de más de 2 pesos por litro en el precio del diésel. Aunque el aumento en los precios del petróleo beneficia a Pemex en términos de ingresos por exportaciones, la estrategia del gobierno de fomentar la autosuficiencia energética ha reducido las exportaciones de crudo, lo que podría afectar las finanzas públicas a largo plazo. En este contexto, los consumidores y las empresas deben estar atentos a cómo se desarrollan los precios de los combustibles en los próximos días y semanas.

El aumento en el precio del diésel también se enmarca en un pacto gasolinero que limita el precio de la gasolina regular, lo que ha permitido que los incrementos en los precios no sean tan drásticos como podrían haber sido sin esta regulación. Sin embargo, si los precios del petróleo continúan en aumento, la situación podría cambiar rápidamente, afectando tanto a Pemex como a los consumidores en el país.