El ministro de Agricultura y Pecuaria de Brasil, Carlos Fávaro, ha criticado la decisión de Cargill de suspender las exportaciones de soja hacia China, argumentando que la empresa ha malinterpretado las razones detrás de esta medida. Según Fávaro, la suspensión no se debe a cambios en los procedimientos del Ministerio de Agricultura, sino a que el gobierno chino ha señalado preocupaciones sobre el cumplimiento de los protocolos de calidad en las cargas de soja brasileña.

Cargill, por su parte, ha indicado que la suspensión se debe a un endurecimiento en las inspecciones fitosanitarias impuestas por Brasil, que han dificultado la obtención de los certificados necesarios para el embarque. Esto ha llevado a que algunos envíos destinados a China sean redirigidos a otros mercados, lo que podría impactar significativamente en las exportaciones brasileñas de soja, que en 2024 alcanzaron los 87 millones de toneladas.

La Asociación Nacional de Exportadores de Cereales (Anec) ha proyectado que para la cosecha 2025/26, Brasil podría exportar un total de 114 millones de toneladas de soja, con más de 75 millones destinadas a China. Sin embargo, la incertidumbre actual sobre las regulaciones y la capacidad de cumplir con los requisitos fitosanitarios podría afectar estas proyecciones, generando preocupación en el sector agrícola.

Las organizaciones del sector, como la Asociación Brasileña de las Indústrias de Óleos Vegetais (Abiove), están monitoreando la situación y buscan dialogar con las autoridades para asegurar la fluidez del comercio. La dependencia del transporte rodoviario para llevar la producción a los puertos también añade un nivel de complejidad a la situación, lo que podría afectar la logística de exportación en el futuro cercano.