El Grupo Pão de Açúcar (PCAR3) enfrenta una situación crítica tras solicitar la recuperación extrajudicial, lo que ha llevado al Citi a descontinuar su cobertura sobre las acciones de la compañía. El banco había mantenido una recomendación de venta, con un precio objetivo de R$ 2,80 para finales de 2026, lo que representa un escaso potencial de valorización del 5,7% respecto al cierre anterior de R$ 2,65. Sin embargo, la situación financiera del GPA es alarmante, ya que enfrenta dificultades para generar caja debido a altos costos operativos y contingencias fiscales y laborales.

En paralelo, Fitch Ratings ha recortado la calificación crediticia del GPA en moneda local, bajándola de CCC a C, lo que refleja un deterioro significativo en la flexibilidad financiera de la empresa. La agencia de calificación destaca que la compañía está experimentando una elevada quema de caja, impulsada por pagos de intereses que no se alinean con sus ingresos y por salidas de recursos relacionadas con contingencias tributarias y laborales. Esta combinación de factores ha llevado a la conclusión de que la reestructuración de la deuda es la única opción viable para el GPA.

Las acciones de Pão de Açúcar cerraron con un leve aumento del 1,89%, alcanzando R$ 2,70, pero en el acumulado del año, los papeles han caído un 30%. La situación es preocupante, ya que la empresa tiene aproximadamente R$ 1,7 mil millones en deudas que vencen en 2026, lo que añade presión a su ya complicada situación financiera. La reciente decisión del Citi de no proporcionar más actualizaciones sobre la empresa deja a los inversores en una posición incierta respecto a su futuro.

La recuperación extrajudicial del GPA fue aprobada por unanimidad por su consejo de administración y cuenta con el respaldo de importantes acreedores, incluyendo a Itaú y Casas Bahia. Sin embargo, la falta de visibilidad sobre las condiciones futuras del acuerdo de reestructuración genera dudas sobre la capacidad de la empresa para salir de esta crisis financiera.