La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente tras el bombardeo de Estados Unidos a Irán, ha generado un impacto significativo en los mercados internacionales, provocando un aumento histórico en los precios del petróleo y del gas natural licuado (GNL). Este contexto es crucial para Argentina, ya que el 35% de la urea que importa proviene del estratégico Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global que transporta diariamente millones de barriles de petróleo y una parte importante del GNL mundial.

El precio internacional de la urea ha experimentado un incremento del 30% en lo que va de marzo, alcanzando los 715 dólares por tonelada. Este aumento es especialmente relevante dado que el gas natural representa el 80% del costo de producción de la urea, un insumo esencial para la agricultura argentina, que depende de este fertilizante para la fertilización de cultivos como el trigo y el maíz.

La Argentina, que consume anualmente 2,5 millones de toneladas de urea, se enfrenta a un escenario complicado si el conflicto se prolonga. La producción local de la planta de Profertil podría no ser suficiente para satisfacer la demanda, lo que obligaría al país a buscar alternativas en otros mercados, aumentando la competencia y los precios en un contexto ya elevado.

El riesgo de interrupciones en el suministro de urea podría afectar la próxima campaña agropecuaria, lo que a su vez podría tener repercusiones en la producción de cereales. La dependencia de importaciones de países del Medio Oriente y la posibilidad de tener que recurrir a proveedores más lejanos podrían complicar aún más la situación para los productores argentinos.