Los ciberataques a infraestructuras críticas, como hospitales y organismos gubernamentales, están en aumento, lo que refleja la vulnerabilidad de un mundo interconectado que no ha asegurado adecuadamente sus sistemas. Eva Rudin, vicepresidenta de soluciones de conectividad móvil en Thales, advirtió que la multiplicación de puntos de conexión incrementa la superficie de ataque, lo que significa que la probabilidad de sufrir un hackeo es cada vez mayor.

La inteligencia artificial (IA) ha complicado aún más el panorama de la ciberseguridad, ya que los atacantes impulsados por IA pueden identificar y explotar vulnerabilidades a una velocidad que supera a cualquier equipo humano. Thales está adoptando un enfoque proactivo, utilizando la IA para mejorar sus propias soluciones de seguridad, en un contexto que se asemeja a una competencia entre IA y IA.

Además de las amenazas a la infraestructura crítica, los dispositivos conectados en los hogares también representan un riesgo significativo. Muchos de estos dispositivos carecen de protecciones cibernéticas robustas, lo que dificulta a los consumidores saber cuáles pueden confiar. Rudin enfatiza que la regulación es esencial para abordar estos desafíos, y menciona la Ley de Resiliencia Cibernética de Europa, que entrará en vigor en 2027, como un paso importante hacia la mejora de la seguridad de los dispositivos conectados.

Un desafío menos visible pero urgente es la amenaza de la computación cuántica, que podría desmantelar los sistemas de cifrado actuales. Thales está trabajando en la implementación de algoritmos criptográficos resistentes a la computación cuántica, destacando la necesidad de prepararse ahora para proteger datos que podrían ser vulnerables en el futuro. La empresa ha demostrado que es posible actualizar la seguridad de los dispositivos existentes sin necesidad de hardware nuevo, lo que se conoce como "agilidad criptográfica".