- El dólar minorista subió un 4,5% en junio, superando la inflación estimada del 2,1%.
- Las proyecciones del mercado de futuros sugieren un tipo de cambio mayorista de $1.510,5 para julio y $1.537,5 para agosto.
- La liquidación de divisas del agro ha disminuido, afectando la oferta de dólares en el mercado.
- El Banco Central ha acumulado solo u$s1.176 millones en compras de reservas en junio, menos de la mitad de lo adquirido en meses anteriores.
- El fortalecimiento del dólar a nivel global y la depreciación de monedas emergentes están influyendo en el tipo de cambio argentino.
El precio del dólar en Argentina ha alcanzado un nuevo máximo anual, cotizando a $1.495 en el Banco Nación. Este incremento se ha observado en un contexto de mayor demanda y una oferta estacional de divisas que se ha reducido, lo que ha llevado a los analistas a prever una tendencia alcista en el tipo de cambio. En junio, el dólar minorista ha subido un 4,5%, superando las expectativas de inflación del mes, que se estiman en un 2,1%. Esto representa un aumento de aproximadamente 65 pesos en el valor del dólar, lo que contrasta con las tasas de interés de los plazos fijos bancarios, que rondan el 1,9% a 30 días.
La situación se complica con el final de la cosecha gruesa, que tradicionalmente genera un ingreso significativo de divisas al país. Los analistas como Gustavo Quintana de PR Cambios han señalado que la combinación de vencimientos, demanda por turismo y anticipos de importaciones están impulsando esta demanda de dólares. La tendencia sugiere que el mercado está corrigiendo hacia arriba después de varios meses de bajas continuas, lo que podría tener implicancias significativas para los operadores en el mercado cambiario.
En el mercado de futuros, las proyecciones indican que el tipo de cambio mayorista podría alcanzar los $1.510,5 para fines de julio y $1.537,5 para finales de agosto. A largo plazo, se estima que el dólar podría llegar a $1.653 para diciembre, lo que representa un aumento del 12% desde los niveles actuales. Este panorama ha llevado a los economistas a ajustar sus expectativas, aunque no se anticipa un salto disruptivo en el mercado.
La menor liquidación de divisas por parte del sector agropecuario y la baja en los precios internacionales del crudo han contribuido a esta presión sobre el tipo de cambio. Fernando Baer, economista de la Consultora Quantum, ha destacado que la oferta de divisas es escasa y que los ingresos por exportaciones de petróleo han disminuido. Además, el cobro del medio aguinaldo por parte de los ahorristas ha llevado a un aumento en la compra de dólares como cobertura ante la inflación, lo que también ha influido en el aumento de los precios del dólar MEP y el blue.
A medida que el Banco Central acumula menos reservas, la presión sobre el tipo de cambio se intensifica. En junio, el BCRA ha comprado solo u$s1.176 millones, una cifra significativamente inferior a los más de u$s2.500 millones adquiridos en meses anteriores. La intervención del Tesoro y la necesidad de cancelar deuda también están influyendo en la dinámica del mercado cambiario. Con un dólar mayorista en $1.479, la distancia con el límite superior de la banda de flotación se sitúa en un 22%, lo que sugiere que aún hay margen para ajustes en el tipo de cambio.
En el contexto internacional, el fortalecimiento del dólar a nivel global y la depreciación de monedas emergentes, como el real brasileño, también están afectando la cotización del peso argentino. Las expectativas de un aumento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE.UU. han generado un flujo de capitales hacia el dólar, lo que podría continuar presionando al alza el tipo de cambio en Argentina. Los inversores deben estar atentos a estos movimientos, así como a la evolución de la situación económica local y las decisiones del Banco Central en las próximas semanas.
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