El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, manifestó su confianza en que la economía estadounidense puede retomar un crecimiento del 3% antes de finalizar el año. Durante una entrevista en CNBC, Bessent destacó que, a pesar de los desafíos recientes, como el aumento de la inflación y las tarifas impuestas por el expresidente Donald Trump, la economía subyacente se mantiene robusta. En el primer trimestre de 2026, el PIB creció a un ritmo anualizado del 1.6%, tras un aumento de solo 0.5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que refleja una desaceleración en comparación con el crecimiento del 2.1% registrado el año anterior.

Bessent también reafirmó su ambicioso plan "3-3-3", que incluye un crecimiento del 3%, un déficit del 3% en relación al PIB y un incremento de 3 millones de barriles por día en la producción de petróleo nacional. Este plan se presenta en un contexto donde el déficit del gobierno alcanzó el 5.8% al finalizar 2025, luego de haber superado el 6% en los años anteriores, lo que representa tasas inusualmente altas para tiempos de paz. La combinación de un gasto fiscal elevado durante la pandemia de Covid-19 y los costos de financiamiento elevados han contribuido a esta situación.

A pesar de la presión para que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés, Bessent indicó que el banco central ha resistido tales llamados debido a la persistente inflación. La carga del déficit, que se sitúa en 1.25 billones de dólares en los primeros ocho meses del año fiscal 2026, ha sido un tema recurrente en la agenda económica, especialmente con el costo de financiamiento que se ha convertido en el segundo mayor gasto del gobierno después de la Seguridad Social. Esta situación podría influir en la política monetaria y fiscal en el futuro cercano.

Para los inversores, la posibilidad de un crecimiento del PIB del 3% podría ser un indicador positivo, sugiriendo un entorno más favorable para las acciones y otros activos de riesgo. Sin embargo, la inflación y la respuesta de la Reserva Federal a estos desafíos seguirán siendo factores determinantes en la evolución del mercado. Los datos sobre el crecimiento del PIB y las decisiones de la Fed serán cruciales para evaluar el panorama económico en los próximos meses.

De cara al futuro, es importante monitorear las cifras de crecimiento del PIB que se publicarán en los próximos trimestres, así como las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. La evolución de la inflación y su impacto en el gasto del consumidor también serán aspectos clave a seguir, especialmente en un contexto donde la economía global enfrenta incertidumbres. Las proyecciones de Bessent sugieren que, si se logra un crecimiento sostenido, esto podría tener repercusiones positivas en los mercados financieros, tanto en Estados Unidos como en la región de América Latina, donde las economías están interconectadas con la de EE.UU.