Los metales preciosos, oro y plata, han experimentado caídas significativas desde sus picos de enero de 2025. El oro ha retrocedido aproximadamente un 28%, cayendo de $5,600 a menos de $4,000 la onza, mientras que la plata ha sufrido una caída aún más pronunciada, de más del 50%, situándose por debajo de $59 la onza. Este desplome se produce en un contexto donde los mercados anticipan un endurecimiento de la política monetaria bajo la nueva presidencia de la Reserva Federal, Kevin Warsh.

Las expectativas de dos incrementos de 25 puntos básicos en las tasas de interés para marzo de 2027 han llevado a los inversores a reevaluar sus posiciones. La tasa de fondos federales podría alcanzar entre 4.00% y 4.25%, impulsada por renovados temores de inflación. Este cambio de narrativa marca un giro drástico respecto al año anterior, cuando la tendencia de "devaluación" dominaba, donde se creía que los déficits fiscales persistentes y el aumento de la deuda pública seguirían erosionando el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias.

Por otro lado, el bitcoin ha mostrado un comportamiento más estable en comparación con los metales preciosos, aunque también ha caído. Actualmente, se encuentra por debajo de $62,000, lo que representa una corrección del 50% desde su máximo histórico de octubre. A pesar de esta caída, el bitcoin ha superado a los metales preciosos desde que los ratios alcanzaron su punto más bajo en febrero, con un aumento de aproximadamente 30% frente al oro y más de 55% frente a la plata. Sin embargo, todos estos activos han quedado rezagados en comparación con las acciones estadounidenses, donde el impulso se ha concentrado en el sector de semiconductores y tecnología de memoria.

En mayo, los volúmenes de intercambio combinados cayeron un 3.45%, alcanzando los $4.41 billones, el nivel más bajo desde septiembre de 2024. A pesar de esta tendencia a la baja, los volúmenes de futuros perpetuos de RWA aumentaron un 10.4%, alcanzando un nuevo récord histórico. Esta divergencia en los volúmenes de negociación sugiere que, aunque la actividad general ha disminuido, ciertos segmentos del mercado están viendo un aumento en el interés y la actividad.

Para los inversores, la caída en los precios de los metales preciosos podría presentar oportunidades de compra, especialmente si se considera que el oro y la plata históricamente han servido como refugios en tiempos de incertidumbre económica. Sin embargo, el panorama actual también sugiere que los inversores deben ser cautelosos y estar atentos a las decisiones de la Reserva Federal, ya que cualquier cambio en la política monetaria podría influir en la dirección futura de estos activos. La próxima reunión de la Reserva Federal en marzo de 2027 será un evento clave a monitorear, ya que podría definir el rumbo de las tasas de interés y, por ende, el comportamiento de los metales preciosos y el bitcoin.