La economía brasileña mostró un crecimiento del 0,7% en el primer trimestre de 2026, marcando así tres trimestres consecutivos de mejora. Este crecimiento se ha visto impulsado principalmente por el desempeño de los sectores primarios, como la agricultura y la minería, que han tenido un impacto relativamente menor en la creación de empleo registrado. A pesar de esta mejora, el comercio y la industria, que son los principales generadores de empleo, continúan en una tendencia a la baja, lo que plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad de este crecimiento.

En términos interanuales, el Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil creció un 2,3%, lo que refleja una recuperación moderada en comparación con el año anterior. Sin embargo, la inversión productiva ha estado en declive, registrando su cuarta caída trimestral consecutiva del 1,7%, lo que representa una disminución del 11,6% en comparación con el mismo trimestre del año pasado. Esta tendencia es preocupante, ya que la inversión es un indicador clave de la capacidad de crecimiento futuro de la economía.