Agustín Etchebarne, economista cercano al gobierno de Javier Milei, defendió el rumbo económico del país, destacando la reciente baja del riesgo país a 400 puntos, una mejora significativa desde los más de 2600 puntos que se registraron previamente. Este descenso es considerado un indicador positivo de la confianza en la economía argentina, a pesar de las tensiones políticas y sectoriales que han surgido en el contexto de la transformación del modelo productivo y financiero del país. Etchebarne argumentó que los sectores que están perdiendo beneficios son los que más ruido hacen, reflejando la resistencia al cambio que conlleva la nueva política económica.

El economista también subrayó la importancia de la recomposición de reservas del Banco Central, que ha adquirido 10.700 millones de dólares en los últimos meses. Esta acción ha contribuido a estabilizar el tipo de cambio y a reducir las tasas de interés, que ahora se sitúan cerca del 20% anual. A su juicio, esta baja en las tasas es crucial para mejorar la capacidad de pago de las familias y fomentar el consumo, que podría comenzar a recuperarse en la segunda mitad del año. Sin embargo, advirtió que esta mejora dependerá más del acceso al crédito y la inversión que de la dinámica cambiaria.

En un análisis más amplio, Etchebarne destacó que el programa económico actual ha logrado navegar un entorno internacional complicado, marcado por la volatilidad de los mercados y el aumento del precio del petróleo, sin que esto haya generado sobresaltos en la economía local. La estabilidad del tipo de cambio y la baja en el riesgo país son señales de que, a pesar de los desafíos globales, la economía argentina está mostrando signos de resiliencia. Esto es especialmente relevante en un contexto donde otros países de la región, como Brasil, también enfrentan sus propias dificultades económicas.

Desde la perspectiva de los inversores, la caída del costo del crédito puede abrir oportunidades para la refinanciación de deudas y la reactivación del consumo. Etchebarne mencionó que la mora en las familias ha aumentado debido a la fuerte suba de tasas que se registró el año pasado, pero con la reciente baja en las tasas de interés, se espera que los consumidores puedan volver a acceder a financiamiento más asequible. Esto podría impulsar la actividad económica, especialmente si se considera que el consumo está más ligado a la disponibilidad de crédito que a la variación del tipo de cambio.

Finalmente, el economista proyectó un panorama optimista para la segunda mitad del año, con una inflación que podría caer por debajo del 2% en junio y un aumento en las inversiones, gracias al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ha registrado anotaciones por 121.000 millones de dólares. Este contexto sugiere que, si se mantienen las políticas actuales, la economía argentina podría estar en camino hacia una recuperación sostenida, lo que sería un alivio para los inversores que buscan estabilidad en un entorno regional incierto.