La producción eléctrica en Perú ha mostrado un crecimiento notable del 5.47% en mayo, alcanzando los 5,355.12 gigavatios por hora (GWh). Este aumento es significativo, especialmente si se considera que durante el año anterior, la producción solo creció un 2.02%. En el contexto de los primeros cinco meses de 2026, la producción eléctrica acumula un incremento del 3.69%, lo que sugiere un repunte en la demanda de electricidad, un indicador clave del desempeño económico del país.

Sin embargo, a pesar de estas cifras alentadoras, el futuro del sector eléctrico enfrenta incertidumbres debido a las dificultades para concretar inversiones. La caída del 1.83% en la generación hidroeléctrica contrasta con el aumento del 3.88% en la generación a partir de gas natural y un impresionante crecimiento del 89.87% en la energía solar. La dependencia de fuentes de energía más costosas, como el diésel, que se disparó en un 1,078%, está encareciendo la generación eléctrica, lo que podría afectar a los consumidores y a la competitividad de las empresas en el país.

El presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (COES), César Butrón, ha proyectado un crecimiento de la producción eléctrica del 3% en un escenario base y del 4% en un escenario optimista para el 2026. Este crecimiento se alinea con la expectativa de un aumento del 3.2% en la economía peruana, impulsado por un mayor dinamismo en el gasto privado y la demanda interna. Sin embargo, las empresas del sector eléctrico han expresado su preocupación por la falta de predictibilidad en la regulación y la alta rotación de funcionarios que afectan la toma de decisiones y la aprobación de proyectos.

Durante el evento Perú Energía, ejecutivos de diversas compañías del sector coincidieron en la necesidad de que el próximo Gobierno priorice la estabilidad regulatoria y la reducción de la burocracia en la aprobación de proyectos. La alta rotación de funcionarios en el Ministerio de Energía y Minas ha generado un ambiente de incertidumbre que dificulta la planificación a largo plazo. Además, el tiempo de aprobación de autorizaciones para la construcción de nuevas centrales y líneas de transmisión puede tardar hasta cinco años, lo que limita la capacidad de respuesta ante el aumento de la demanda energética.

A medida que el país se enfrenta a la posibilidad de que el gas natural, que actualmente representa el 34.8% de la generación eléctrica, se agote en los próximos años, es crucial que el nuevo Gobierno tome decisiones estratégicas sobre la diversificación de fuentes de energía. La incorporación de más generación a partir de energías renovables, como la solar y eólica, es una opción viable, pero hasta ahora, los proyectos no se están construyendo a la velocidad necesaria para satisfacer la creciente demanda. La aprobación de los reglamentos de la Ley 32249, que busca asegurar el desarrollo eficiente de la generación eléctrica, será un tema clave a monitorear en los próximos meses.