- La actividad en la construcción se encuentra un 25% por debajo de los picos de 2023.
- La falta de crédito hipotecario limita el acceso a viviendas para la clase media.
- El 85% de la inversión en infraestructura proviene del Estado, mientras que el sector privado solo aporta el 15%.
- La infraestructura en Argentina ha estado en deterioro durante décadas, afectando rutas, hospitales y escuelas.
- La desconfianza en el peso argentino lleva a la población a ahorrar en dólares, complicando la inversión en el país.
La industria de la construcción en Argentina se encuentra en un estado de estabilidad relativa, aunque su nivel de actividad sigue siendo un 25% inferior al registrado al inicio de la presidencia de Javier Milei. Esta situación se ha discutido ampliamente en la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), donde su presidente, Gustavo Weiss, enfatizó la necesidad de una mayor inversión estatal para revitalizar el sector. A pesar de una leve recuperación en 2025, el sector aún enfrenta desafíos significativos en 2026, con un estancamiento en la actividad que no parece tener un camino claro hacia la recuperación.
Desde mediados de 2023 hasta mediados de 2024, la construcción sufrió una caída del 25%. Aunque desde entonces se ha estabilizado, el nivel de actividad se mantiene por debajo de lo que se consideraría saludable para el sector. Weiss señaló que la falta de crédito hipotecario por parte de los bancos limita el acceso a viviendas para la clase media, lo que a su vez frena la reactivación del sector. Sin una mejora en el financiamiento a largo plazo, es difícil prever un repunte significativo en la construcción de viviendas y otras infraestructuras.
El debate sobre el rol del Estado frente al sector privado es crucial. Weiss argumenta que la inversión privada en infraestructura no supera el 15% del total, incluso en condiciones favorables como la financiación a largo plazo y un marco jurídico estable. El 85% restante de la inversión en infraestructura proviene del Estado en sus diferentes niveles, lo que pone de manifiesto la necesidad de un mayor protagonismo gubernamental en este ámbito. La infraestructura argentina ha estado en deterioro durante décadas, y la falta de inversión adecuada ha llevado a un estado crítico en rutas, hospitales y escuelas.
Para que la inversión privada sea atractiva, se requieren condiciones específicas. Weiss menciona que, aunque hay áreas donde el sector privado puede participar, como en la generación de energía eléctrica, la mayoría de las inversiones en infraestructura social no resultan rentables para los inversores privados. Esto crea un círculo vicioso donde la falta de inversión estatal perpetúa el deterioro de la infraestructura, lo que a su vez desincentiva la inversión privada. La situación se complica aún más por la desconfianza de la sociedad argentina hacia el peso, lo que lleva a una preferencia por el ahorro en dólares, fuera del sistema financiero.
Mirando hacia el futuro, la recuperación del sector de la construcción dependerá de la capacidad del gobierno para generar confianza en la moneda y establecer un mercado de capitales en pesos que permita financiamiento a largo plazo. Este proceso es complejo y podría llevar tiempo, ya que la historia reciente ha dejado una huella de desconfianza en la población. La actividad en sectores más dinámicos, como la energía y la minería, puede ofrecer un alivio temporal, pero no es suficiente para compensar la caída en los grandes centros urbanos. La clave será observar cómo evoluciona la política económica y si se implementan medidas que fomenten la inversión en infraestructura.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.