Las exportaciones de petróleo de Estados Unidos y su esfera de influencia en las Américas han alcanzado niveles récord, beneficiándose de la disminución de la producción de crudo en el Medio Oriente. En mayo, los envíos de petróleo crudo desde las Américas alcanzaron un máximo histórico de 14.5 millones de barriles por día (bpd), un incremento del 40% en comparación con mayo de 2025. Este aumento se produce en un contexto donde el tránsito a través del estratégico Estrecho de Ormuz ha caído un 89% desde febrero, lo que ha llevado a una reducción drástica en el movimiento de buques de más de 3,700 a aproximadamente 400. Este cambio en las dinámicas de suministro global podría tener implicaciones significativas para los mercados de energía en la región, incluyendo Argentina.

La caída en la producción del Medio Oriente, impulsada por conflictos geopolíticos y la inestabilidad en países productores, ha permitido a Estados Unidos consolidar su posición como líder en el suministro de petróleo. La administración de Trump había buscado desde un principio reducir la influencia de la OPEP y aumentar la producción interna, lo que ha llevado a un aumento en la producción de petróleo de esquisto en EE.UU. a niveles récord de 13.6 millones de bpd. Este cambio no solo afecta a los precios del petróleo a nivel global, sino que también abre oportunidades para países como Argentina y Brasil, que están en la mira de Washington para aumentar su producción y exportaciones.

Argentina, en particular, ha recibido un apoyo significativo de EE.UU. en forma de un acuerdo de inversión de 20,000 millones de dólares, destinado a estabilizar su economía y fomentar la inversión extranjera en sectores estratégicos como la energía. La formación de esquisto Vaca Muerta ha sido identificada como un área clave para el desarrollo, con varias empresas estadounidenses aumentando su inversión. Se espera que Argentina alcance una producción de 1 millón de bpd este año, un aumento del 26% respecto a 2025, lo que podría posicionar al país como un jugador importante en el mercado energético de la región.

Por otro lado, Brasil ha superado los 4 millones de bpd en producción de petróleo, y su producción total de hidrocarburos ha alcanzado un récord de 5.3 millones de barriles equivalentes por día. Con planes de inversión masivos por parte de Petrobras y otras compañías extranjeras, Brasil podría convertirse en uno de los cinco principales productores de petróleo del mundo para 2030. Este crecimiento no solo es crucial para la economía brasileña, sino que también resalta la importancia geopolítica de Brasil en la estrategia energética de EE.UU. en las Américas.

A medida que la producción de petróleo en la región aumenta, los inversores deben estar atentos a cómo estas dinámicas afectarán los precios del petróleo y las oportunidades de inversión en el sector energético. Con el aumento de la producción en Argentina y Brasil, y el respaldo de EE.UU., se espera que la región juegue un papel cada vez más importante en el suministro global de energía. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan estas inversiones y su impacto en los mercados locales y globales, especialmente con la posibilidad de que Argentina y Brasil se conviertan en exportadores clave de petróleo en el futuro cercano.