La empresa Orient Brasil, parte del conglomerado japonés Seiko Epson, ha reportado un crecimiento significativo en su facturación, alcanzando R$ 136,1 millones en el primer trimestre de 2026. Este incremento se traduce en un aumento del 93,7% en su lucro neto en comparación con el año anterior. Con este impulso, la compañía se ha fijado la meta de alcanzar un total de R$ 700 millones en ventas brutas para finales de este año, un objetivo ambicioso que refleja la creciente demanda de relojes mecánicos y modelos premium en el mercado brasileño.

La estrategia de Orient se centra en un cambio de mix hacia productos de mayor valor agregado, especialmente en modelos mecánicos que superan los R$ 2 mil. Según Rodrigo Anzanello, director de productos de la compañía, este cambio responde a una evolución en los hábitos de consumo, donde los relojes ya no son solo accesorios de moda, sino una forma de expresar el estilo de vida del consumidor. Este fenómeno también indica que el mercado brasileño está en un proceso de maduración, al menos diez años detrás de regiones como Europa, Asia y Estados Unidos, donde los consumidores ya han transitado de los smartwatches a los relojes mecánicos.

El crecimiento de la Orient se apoya en una tendencia global donde los relojes mecánicos, aunque representan una pequeña fracción del volumen total de ventas, concentran una parte significativa del valor del mercado. En Brasil, la empresa está apostando por un cambio acelerado hacia este segmento, impulsado por la introducción de modelos que eliminan la necesidad de baterías, lo que les otorga un argumento de durabilidad frente a los relojes conectados. La compañía está implementando tecnologías como Soltech, que permite que los relojes se recarguen con cualquier fuente de luz, aumentando su vida útil y reduciendo la dependencia de cambios de pilas.

La producción de Orient se lleva a cabo en Manaus, donde la empresa emplea a más de 600 trabajadores en épocas de alta demanda. La fábrica utiliza un modelo de ensamblaje semi-desmontado, lo que permite integrar componentes importados de Japón con piezas locales. Sin embargo, la dependencia de insumos extranjeros hace que la empresa esté expuesta a fluctuaciones en el tipo de cambio y en los precios internacionales de metales y energía, lo que podría afectar sus costos de producción y, por ende, sus márgenes de ganancia.

De cara al segundo semestre de 2026, Orient enfrenta desafíos logísticos y macroeconómicos, incluyendo feriados prolongados que podrían impactar negativamente en el flujo de ventas. Además, las elecciones en Brasil representan un riesgo potencial para las márgenes de la empresa, ya que históricamente han generado volatilidad en el tipo de cambio. Esto podría influir en la rentabilidad de la compañía y en los precios finales al consumidor, lo que es crucial para su desempeño en un mercado cada vez más competitivo.