La industria de electrodomésticos en Argentina enfrenta una crisis severa, exacerbada por la apertura de importaciones y la caída del consumo interno. Electrolux, uno de los principales actores del sector, ha anunciado un plan de retiros voluntarios que busca reducir su plantilla en un 25%, lo que ha llevado a una estampida de empleados en busca de asegurar su indemnización ante despidos inminentes.

El programa de retiros voluntarios de Electrolux, que inicialmente contemplaba 100 salidas, ya cuenta con más de 130 inscriptos. Esta situación refleja el desasosiego de los trabajadores, muchos de los cuales enfrentan un grave endeudamiento y ven en la indemnización la única salida viable para saldar deudas acumuladas. El gremio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ha señalado que la mayoría de los empleados que optan por dejar la empresa se están reorientando hacia trabajos en aplicaciones de transporte o pequeños comercios.

La crisis no es exclusiva de Electrolux; otras empresas del sector, como Aires del Sur y Neba, también han anunciado despidos y cierres. Aires del Sur ha solicitado la quiebra y ha despedido a 140 trabajadores, mientras que Neba ha cesado operaciones en Catamarca, despidiendo a 56 operarios. Estos eventos subrayan el impacto devastador de la política de importaciones en la producción nacional, que ha llevado a varias empresas a la cesación de pagos y a la reducción drástica de su personal.

Con la planta de Electrolux en Rosario funcionando a menos del 50% de su capacidad, la situación del sector se torna cada vez más crítica. La combinación de importaciones baratas y la falta de poder adquisitivo de los consumidores ha hecho que la producción local sea insostenible, lo que plantea un futuro incierto para la industria y sus trabajadores.