En Perú, la conservadora Keiko Fujimori se perfila para ganar la presidencia en un reñido proceso electoral, donde con el 98,552% de los votos válidos contados, lidera con un 50,051% frente al 49,949% de su rival, Roberto Sánchez. La diferencia es de apenas 18.488 votos en un universo de más de 27 millones de electores. Este resultado, aunque aún no oficial, refleja una polarización política extrema en el país, donde la apuración de votos es tradicionalmente lenta y puede tardar semanas en concluir.

La victoria de Fujimori, hija del ex-presidente Alberto Fujimori, se ha visto favorecida por el apoyo de peruanos en el exterior, especialmente en Estados Unidos, Japón y España, donde obtuvo márgenes significativos. Este fenómeno no es aislado; desde la elección de Javier Milei en Argentina, la tendencia en América del Sur parece inclinarse hacia la derecha, con otros países como Bolivia y Chile también eligiendo líderes conservadores en años recientes. En Colombia, el candidato de derecha Abelardo de la Espriella se prepara para un segundo turno, lo que sugiere un cambio de rumbo en la política regional.

A pesar de la inestabilidad política que ha caracterizado a Perú, con cuatro presidentes destituidos desde 2020, la economía peruana ha mostrado un crecimiento saludable del 3% anual. El Banco Central mantiene una inflación controlada alrededor del 2% y un déficit fiscal equilibrado. Sin embargo, los principales problemas que preocupan a los peruanos son la corrupción y la criminalidad, más que la economía misma. Esto indica que, independientemente de quién asuma la presidencia, la lucha contra la corrupción y la mejora de la seguridad serán prioridades.

Para los inversores, la victoria de Fujimori podría abrir la puerta a políticas más favorables al mercado, lo que ha llevado a un aumento en los activos peruanos. Se estima que las acciones locales podrían valorizarse hasta un 30% en los próximos 12 meses, impulsadas por la expectativa de un entorno más estable y un enfoque en la inversión privada, especialmente en sectores como la minería. La Bolsa de Valores de Lima ha comenzado a reflejar este optimismo, con un ETF que ha acumulado una alta del 80% en el último año.

A futuro, será crucial observar cómo Fujimori logra construir un gobierno estable en un contexto de desconfianza política. Las reformas políticas recientes, que incluyen un régimen bicameral y protocolos de impeachment más estrictos, podrían facilitar una mayor gobernabilidad. Sin embargo, el desafío será significativo, dado que el 70% de los votantes no apoyaron a los dos principales candidatos, lo que refleja un descontento generalizado con las opciones disponibles. La atención estará centrada en cómo se desarrollan las negociaciones políticas y si se logra una coalición que permita avanzar en la agenda de reformas prometidas por Fujimori.