El superávit fiscal acumulado en los primeros dos meses del año en Argentina se ha visto respaldado por ingresos extraordinarios, a pesar de la caída en la recaudación tributaria. En este contexto, las rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y los aportes provenientes de privatizaciones han representado el 70% del saldo positivo, alcanzando un total de $3,1 billones.

Los ingresos extraordinarios, que suman $2,2 billones, han mostrado un incremento real del 137% en comparación con el año anterior. Este aumento se debe en gran parte a los aportes del FGS, que en febrero aportó $414.307 millones, un 139% más que en el mismo mes del año pasado, lo que ha sido crucial para el equipo económico del Gobierno en un momento de baja de ingresos tributarios.

A pesar de estos resultados positivos, el Gobierno enfrenta un desafío significativo con siete meses consecutivos de caída en la recaudación de impuestos. Las medidas implementadas para reducir la presión fiscal, junto con una menor actividad económica, han contribuido a esta tendencia, lo que podría complicar el cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el FMI en el futuro cercano.

El rendimiento del FGS, que administra aproximadamente u$s70.000 millones, ha sido un pilar fundamental en este contexto. Sin embargo, la dependencia de ingresos extraordinarios plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del superávit fiscal a largo plazo, especialmente si la recaudación tributaria continúa en descenso.