El inicio de 2026 había traído consigo un fuerte optimismo en los activos de riesgo brasileños, con el Ibovespa alcanzando casi los 200 mil puntos, un récord histórico. Sin embargo, en pocos meses, la situación ha cambiado drásticamente, con una caída acumulada de aproximadamente 15% desde ese pico. Este cambio de humor en el mercado se atribuye en parte a la presión inflacionaria provocada por el conflicto en Oriente Medio, que ha generado aversión al riesgo a nivel global. Sin embargo, Matheus Spiess, estratega de Empiricus Research, señala que las principales incertidumbres económicas en Brasil provienen de factores internos, especialmente la falta de un equilibrio fiscal adecuado.

Spiess argumenta que la elevada tasa de interés en Brasil, que actualmente se sitúa en torno al 13,25% anual, es insostenible y está relacionada con un desequilibrio fiscal. En el contexto actual, los títulos públicos ofrecen rendimientos atractivos, como IPCA + 8% al año, pero esto también refleja un riesgo elevado de incumplimiento. La falta de una ancla fiscal sólida ha llevado al Banco Central a adoptar una postura más cautelosa, lo que podría resultar en una pausa en el ciclo de recortes de la tasa Selic. Las expectativas han cambiado, y ahora se proyecta que la Selic terminal podría alcanzar el 13,25% o incluso 14% en el futuro cercano, lo que Spiess considera un escenario optimista.

La situación fiscal de Brasil se ha visto opacada por temas como la guerra y las elecciones, pero sigue siendo un problema crítico. El actual gobierno enfrenta un historial de cuentas públicas deficitarias, lo que complica aún más el panorama de inflación y tasas de interés. A medida que se aproxima un año electoral, es probable que el ajuste fiscal necesario se postergue, aunque Spiess anticipa que será inevitable en 2027, independientemente de quién gane las elecciones. La inflación podría empeorar en el corto plazo, especialmente si la incertidumbre en el conflicto del Medio Oriente persiste.

El analista también sugiere que, aunque el conflicto en Oriente Medio podría normalizarse, los efectos en los precios del petróleo y la economía global continuarán. La infraestructura dañada y la dependencia de ciertas rutas de suministro, como el Estrecho de Ormuz, mantendrán un premio de riesgo en el mercado energético. Esto podría influir en los precios de los combustibles y, por ende, en la inflación en Brasil y en otros países de la región, incluido Argentina.

Para los inversores, la clave radica en adoptar estrategias adecuadas que les permitan proteger sus carteras y buscar oportunidades de rentabilidad en este entorno incierto. Los analistas de Empiricus están monitoreando de cerca la situación para ofrecer recomendaciones de inversión adaptadas a las condiciones actuales del mercado. Es fundamental que los inversores estén preparados para posibles cambios en la política monetaria y fiscal, así como para la evolución de los conflictos internacionales que pueden afectar la economía local y regional.