La Bolsa de Santiago experimentó una caída de 0,48% en su índice Ipsa, cerrando en 10.450,44 puntos, tras haber registrado un repunte significativo en la jornada anterior. Este retroceso se alinea con el comportamiento de Wall Street, donde los principales índices también sufrieron bajas considerables, reflejando un clima de cautela en los mercados globales debido a las crecientes tensiones en Medio Oriente. La presión sobre los mercados se intensificó a medida que los inversionistas buscaban refugio ante la incertidumbre geopolítica.

Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, destacó que la jornada estuvo marcada por movimientos mixtos en el mercado local. A pesar de la caída general, algunas acciones como Mallplaza, Falabella y BCI lograron avanzar, lo que ayudó a mitigar las pérdidas. Sin embargo, el retroceso de valores clave como Latam, CAP y SMU actuó como un lastre significativo, evidenciando la fragilidad del mercado chileno en este contexto.

En el ámbito internacional, los índices bursátiles de Estados Unidos cerraron con fuertes bajas: el S&P 500 cayó 1,62%, el Nasdaq perdió 1,98% y el Dow Jones retrocedió 1,87%. Este comportamiento refleja la preocupación de los inversionistas ante la posibilidad de un conflicto prolongado en Medio Oriente, lo que podría afectar el crecimiento económico global. La incertidumbre también se tradujo en una caída del precio del cobre, que es la principal exportación de Chile, descendiendo un 2,52% a US$6,06453 la libra en la Bolsa de Metales de Londres.

El mercado cambiario chileno mostró una tendencia a la baja en el valor del dólar, que cayó $4,9 a $913, a pesar de la creciente incertidumbre internacional. Este movimiento sugiere que, a pesar de las tensiones externas, los inversionistas están buscando refugio en activos más seguros, lo que podría influir en la dinámica del tipo de cambio en el corto plazo. La caída del dólar también podría tener implicaciones para las empresas chilenas que dependen de importaciones, afectando sus costos y márgenes de ganancia.

De cara al futuro, los inversionistas estarán atentos al debut en bolsa de Space X, programado para el viernes, que podría ser el más grande de la historia, con un precio de salida de US$135 por acción. Este evento podría atraer la atención del mercado y generar volatilidad, especialmente si se considera el impacto que podría tener en las acciones tecnológicas y en la percepción general del riesgo en los mercados. Además, la evolución de las tensiones en Medio Oriente y su posible repercusión en el precio del petróleo y otros commodities seguirá siendo un factor clave a monitorear en las próximas semanas.