La reciente firma de un acuerdo de cooperación en petróleo y gas entre la empresa estatal turca TPAO y la británica BP representa un cambio significativo en la dinámica estratégica del norte de Irak. Este nuevo marco abarca el desarrollo de campos, exploración, capacidad de exportación y transporte de gas regional, posicionando a ambas compañías en el centro de la próxima fase de expansión upstream de Irak, con Kirkuk como prioridad inmediata.

Este acuerdo se produce tras las recientes colaboraciones de TPAO con ExxonMobil y Chevron, lo que indica un impulso más ambicioso de Turquía en el territorio energético más políticamente sensible de Irak. La producción objetivo de TPAO es de 500,000 barriles de petróleo y gas por día para 2028, mientras que BP ha acordado un objetivo preliminar de 328,000 bpd, con un aumento esperado a 450,000 bpd en los próximos años.

La reestructuración del sector gasístico de Irak es una prioridad, ya que el país ha dependido históricamente de Irán para su suministro energético. Este acuerdo entre TPAO y BP busca reducir la dependencia de Irak de las importaciones de gas iraní, al mismo tiempo que se busca aprovechar los vastos recursos de gas asociado a la producción de petróleo, lo que podría transformar la economía iraquí y su posición en el mercado energético global.

Además, el contexto geopolítico es crucial, ya que el acercamiento de Turquía a Occidente y la reactivación de relaciones con empresas occidentales podrían alterar el equilibrio de poder en la región. Este cambio podría tener repercusiones significativas en la política energética de Irak y en su capacidad para atraer inversiones extranjeras, lo que es relevante para los inversores que buscan oportunidades en mercados emergentes.