La inflación en México registró una variación anual de 3.94% en mayo, lo que representa una mejora significativa respecto al 4.42% del mismo mes del año anterior. Este dato se encuentra dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que es del 3% más o menos un punto porcentual. Sin embargo, este descenso se ha visto impulsado por factores estacionales y la caída de precios en bienes y servicios más volátiles, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta tendencia a la baja en el futuro cercano.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró una caída mensual de 0.21%, lo que fue mejor a lo anticipado por analistas, quienes esperaban una inflación anual de 4.04% y una caída mensual de 0.11%. Sin embargo, el componente subyacente, que excluye los precios más volátiles y es considerado un indicador más fiable de las presiones inflacionarias a mediano plazo, se ubicó en 4.19% anual, lo que sugiere que las presiones inflacionarias persisten. Este componente avanzó 0.22% respecto a abril, lo que indica que, a pesar de la mejora en la inflación general, la situación no es tan favorable en términos de inflación subyacente.

Los servicios, un sector clave para Banxico, mostraron una inflación anual de 4.57%, mientras que los alimentos, bebidas y tabaco procesados crecieron 5.13%. Ambos rubros siguen por encima del objetivo del banco central, lo que podría complicar la política monetaria en el futuro. La principal razón detrás de la desaceleración inflacionaria fue el componente no subyacente, que cayó 1.65% mensual gracias a menores precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, especialmente en el sector eléctrico, que experimentó una caída mensual de 17.88% debido a la implementación de subsidios estacionales en varias ciudades.

El regreso de la inflación al rango objetivo podría fortalecer el argumento de Banxico para detener, al menos temporalmente, el ciclo de recortes de tasas de interés que comenzó en 2024. Sin embargo, la persistencia de la inflación subyacente por encima del 4% sugiere que el banco central deberá actuar con cautela. El consenso del mercado anticipa que la inflación subyacente permanecerá elevada, con previsiones de 4.21% anual para mayo, lo que se alinea con el dato observado. Para junio, se espera un ligero repunte en la inflación general, con un avance mensual de 0.26% y un incremento en la subyacente de 0.34%.

A futuro, la Copa Mundial de Fútbol de 2026 podría generar presiones temporales sobre algunos servicios relacionados con el turismo, como hospedaje y transporte, en las ciudades sede. Aunque el impacto a nivel nacional sobre la inflación sería limitado, la llegada masiva de visitantes y el aumento en el consumo durante el torneo podrían traducirse en aumentos de precios en sectores específicos, particularmente en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Los inversores deberán estar atentos a cómo estas dinámicas inflacionarias podrían influir en la política monetaria de Banxico y, por ende, en el contexto económico de la región, incluyendo a Argentina, que históricamente ha estado influenciada por las decisiones de sus vecinos.