Los gremios empresariales en Perú han adoptado una postura cautelosa tras los resultados de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Robert Sánchez. La diferencia entre ambos candidatos es mínima, lo que ha llevado a líderes empresariales a solicitar calma y respeto por el proceso electoral. Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (Agap), destacó la importancia de esperar los resultados finales, ya que aún hay actas por contabilizar y posibles impugnaciones que podrían alterar el resultado.

Oscar Zapata, presidente de Perucámaras, también hizo un llamado a la serenidad institucional, enfatizando la necesidad de una transición ordenada. En este contexto, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha indicado que los resultados totales se conocerán en un plazo máximo de 30 días. Esta incertidumbre está generando un ambiente de desconfianza que podría afectar las decisiones de inversión en el país.

La presidenta de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, Susana Saldaña, advirtió que la falta de claridad en el proceso electoral podría tener un impacto significativo en la economía. En particular, mencionó que la incertidumbre podría costar alrededor de S/600 millones, afectando la facturación de la campaña otoño-invierno, que representa el 45% de las ventas anuales del sector textil. Esto resalta cómo la situación política puede influir directamente en la economía real y en la capacidad de las empresas para operar con normalidad.

Los líderes empresariales han expresado su preocupación por la falta de predictibilidad, lo que podría generar ruido en el mercado y afectar la confianza de los inversores. Jaime Dupuy, director ejecutivo de ComexPerú, subrayó que el JNE debe contar con los recursos necesarios para acelerar el proceso de conteo y evitar demoras que agraven la situación. La incertidumbre política es un factor que puede frenar las inversiones y limitar el crecimiento potencial del país, lo que es especialmente relevante en un contexto donde la economía peruana tiene el potencial de crecer a tasas superiores al 6% anual si se logra estabilizar el entorno.

A medida que se espera el desenlace de las elecciones, es fundamental que el próximo gobierno se enfoque en generar consensos y evitar la polarización. La necesidad de combatir la inseguridad y prepararse para enfrentar fenómenos climáticos como El Niño son prioridades que deben ser abordadas de inmediato. Además, la formalización del empleo y la atracción de inversión privada son esenciales para mejorar la competitividad y cerrar las brechas sociales y de infraestructura que afectan al país. En este sentido, la capacidad del nuevo mandatario para establecer un gabinete técnico y respetar las reglas del juego será crucial para restaurar la confianza en el sector empresarial y en la economía en general.