- El nuevo protocolo de control de semillas busca verificar el uso de variedades protegidas y fortalecer derechos de obtentores.
- Se estima que los resultados tangibles de la medida podrían tardar entre cinco y seis años en materializarse.
- Lucas Magnano de Coninagro apoya la protección de la innovación genética, pero advierte sobre posibles costos adicionales para cooperativas.
- Gustavo Idígoras de Ciara-CEC defiende el sistema Bolsatech como la opción más adecuada para controles varietales.
- La industria algodonera ha señalado limitaciones en el nuevo protocolo, que no contempla el control de este cultivo.
- Pablo Ginestet de Carbap critica la falta de un marco legal claro que respalde el nuevo protocolo.
El reciente protocolo de control de identidad varietal y protección de la propiedad intelectual en semillas, oficializado por el Gobierno argentino, ha comenzado a generar un amplio debate entre los distintos actores de la cadena agroindustrial. Este nuevo sistema, que establece un monitoreo a través de la toma de muestras de granos en los primeros puntos de entrega comercial, tiene como objetivo verificar el uso de variedades protegidas y fortalecer los derechos de los obtentores. Sin embargo, se estima que los resultados tangibles de esta iniciativa podrían tardar entre cinco y seis años en materializarse, lo que plantea interrogantes sobre su efectividad a corto plazo.
La resolución 3/2026, que formaliza este protocolo, fue presentada como una herramienta para impulsar la innovación genética y mejorar el acceso a nuevas tecnologías, alineando a Argentina con estándares internacionales. Sin embargo, las reacciones del sector agropecuario son diversas. Lucas Magnano, presidente de Coninagro, expresó su apoyo a la protección de la innovación genética, pero advirtió que la implementación no debería generar nuevas cargas operativas ni costos adicionales para cooperativas y acopios. Esta preocupación resuena en un contexto donde los productores ya enfrentan múltiples desafíos económicos.
Por otro lado, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, argumenta que el sistema Bolsatech, actualmente en uso, es más adecuado para los controles varietales. Idígoras sostiene que este sistema ya está en funcionamiento y solo requiere la participación de más empresas semilleras para optimizar su eficacia. La propuesta del nuevo protocolo, aunque amplía el alcance hacia otras especies, podría complicar aún más la situación si las empresas no se suman al sistema existente.
Alfredo Paseyro, director ejecutivo de la Asociación Semilleros Argentinos, considera que la resolución representa un avance en la protección de la propiedad intelectual, pero también reconoce que la implementación será un proceso largo y complicado. La industria algodonera, por su parte, ha señalado que el protocolo tiene limitaciones específicas para su actividad, ya que el esquema de toma de muestras no incluye al algodón, a pesar de que este cultivo está registrado en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA). Esto podría generar una brecha en la regulación y el control de la calidad de las semillas en este sector.
El secretario de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, Pablo Ginestet, ha criticado la falta de un marco legal claro que respalde este nuevo protocolo. A su juicio, la resolución avanza sobre aspectos operativos sin haber resuelto previamente la discusión fundamental sobre la ley de semillas. Ginestet advierte que los efectos concretos del sistema se verán únicamente en variedades nuevas, lo que podría llevar años antes de que se aprecien resultados significativos. Además, plantea preocupaciones sobre la posible conflictividad que podría surgir entre los distintos actores de la cadena agroindustrial, especialmente en lo que respecta a la obligación de acopios y cooperativas de extraer y entregar muestras a los obtentores.
En este contexto, es crucial que los inversores y actores del mercado agropecuario sigan de cerca la evolución de este protocolo y sus implicancias. La implementación efectiva de este sistema podría tener un impacto significativo en la competitividad del sector, así como en la relación entre productores y obtentores. A medida que se avanza en la implementación, será importante monitorear las reacciones del sector y cualquier ajuste que pueda ser necesario para garantizar un equilibrio entre la protección de la propiedad intelectual y la viabilidad económica de los productores.
En resumen, el nuevo protocolo de control de semillas ha suscitado un debate intenso en el sector agroindustrial argentino. La diversidad de opiniones sobre su implementación y efectividad resalta la necesidad de un diálogo continuo entre los distintos actores involucrados para lograr un sistema que beneficie a todos. Las próximas semanas serán cruciales para observar cómo se desarrollan las negociaciones y si se logran consensos que permitan avanzar hacia una regulación más efectiva y justa en el uso de semillas en el país.
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