En un día marcado por la volatilidad en los mercados internacionales, el dólar mayorista en Argentina se disparó a $1464, lo que representa un aumento significativo en comparación con los días anteriores. Este movimiento se produce en medio de tensiones geopolíticas, especialmente relacionadas con la guerra en Medio Oriente, que han llevado a los inversores a refugiarse en el dólar como activo seguro. A pesar de la presión externa, los bonos argentinos se mantuvieron relativamente estables, con el riesgo país sin cambios en 1494 puntos básicos, lo que sugiere una desconexión entre el mercado local y las turbulencias globales.

El comportamiento del dólar en Argentina ha sido errático en los últimos meses. Desde principios de febrero, el dólar mayorista había caído a $1355, pero ha recuperado terreno rápidamente, lo que refleja la incertidumbre económica interna. La reciente subida del dólar se ha visto impulsada por la necesidad del gobierno de incentivar la liquidación de soja por parte de los productores agropecuarios, quienes han estado reteniendo su producción a la espera de mejores precios. Esta dinámica ha generado una presión adicional sobre el tipo de cambio, exacerbando la situación de los ahorristas que buscan proteger su capital.

En el contexto de la inflación, se reportó que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) tuvo la menor inflación mensual desde agosto del año pasado, con un aumento de precios del 2,1% en mayo. Sin embargo, la inflación acumulada en los primeros cinco meses de 2026 es del 14%, lo que indica que la presión sobre los precios sigue siendo alta. A pesar de la baja inflación mensual, las proyecciones para el futuro son preocupantes, ya que las consultoras advierten que es poco probable que la inflación baje del 30% anual en el corto plazo. Esto se agrava por las tasas de interés de los plazos fijos que se mantienen en niveles negativos en términos reales, lo que desalienta el ahorro en pesos.

Los datos sobre morosidad también son alarmantes. Casi 5,3 millones de personas han dejado de pagar sus deudas durante más de tres meses, lo que representa un 19,2% de morosidad en los préstamos otorgados por los bancos. Esta situación se complica aún más por el hecho de que el 40% de los deudores son jóvenes que han accedido al crédito por primera vez, lo que podría tener implicancias negativas para la estabilidad del sistema financiero argentino. La falta de acceso a créditos asequibles y la creciente morosidad podrían limitar el crecimiento económico en el futuro.

De cara al futuro, el mercado estará atento a la licitación de deuda programada para este miércoles, donde el Ministerio de Economía ofrecerá una variedad de bonos en pesos y dólares. Esta licitación será crucial para evaluar la capacidad del gobierno para manejar su deuda y la confianza de los inversores en el mercado local. Además, la reunión de la Reserva Federal de EE.UU. el 16 y 17 de junio podría influir en el comportamiento del dólar y en las tasas de interés a nivel global, lo que a su vez impactaría en el mercado argentino. Los inversores deben estar preparados para una posible mayor volatilidad en el corto plazo, especialmente si las condiciones externas se deterioran aún más.