La economía azul está transformando el litoral de Espírito Santo, Brasil, al convertir la conservación de las ballenas jorobadas en una fuente de ingresos sostenible para pequeños negocios. En 2025, el Festival de la Ballena generó aproximadamente R$ 250 mil, destacando cómo el turismo de observación de cetáceos no solo atrae visitantes, sino que también impulsa la economía local. Durante la temporada de avistamiento, que se extiende de junio a noviembre, se estima que el Instituto Baleia Jubarte atraerá a 2 mil turistas en 2026, lo que representa un crecimiento significativo en comparación con años anteriores.

El emprendimiento de Ruan Nolasco Cardoso, quien fundó la empresa Capitão Grilo en 2017, es un ejemplo de cómo la historia familiar y la tradición pesquera pueden adaptarse a nuevas oportunidades económicas. Cardoso, que proviene de una familia de pescadores, ha logrado combinar su pasión por el mar con el turismo, ofreciendo experiencias que incluyen paseos por manglares y avistamiento de delfines. Este enfoque no solo ha revitalizado su negocio, sino que también ha contribuido a la educación ambiental, fomentando un sentido de pertenencia hacia el mar entre los turistas.

La llegada de las ballenas jorobadas, que migran desde la Antártida para reproducirse en las aguas brasileñas, ha creado un ecosistema económico que beneficia a una variedad de sectores. Desde hoteles y restaurantes hasta artesanos que producen souvenirs inspirados en estos majestuosos animales, la temporada de avistamiento ha demostrado ser un motor económico. Por ejemplo, la artesana Erani de Oliveira Castro reporta un incremento del 90% en sus ventas durante esta época, lo que resalta la interconexión entre la conservación y la generación de ingresos.

El impacto de la economía azul en Espírito Santo se ve reflejado en el aumento de la profesionalización del sector turístico. Capacitación para guías de turismo y operadores de embarcaciones ha sido clave para garantizar experiencias seguras y enriquecedoras para los visitantes. La colaboración entre el Proyecto Amigos de la Jubarte y el Sebrae ha permitido que más de 500 personas reciban formación, lo que a su vez ha elevado los estándares de calidad en el turismo de observación de ballenas.

A futuro, el crecimiento del turismo de avistamiento de ballenas en Brasil podría tener implicaciones significativas para el mercado argentino, especialmente en el sector turístico. La tendencia hacia la sostenibilidad y la conservación podría inspirar iniciativas similares en Argentina, donde la biodiversidad marina también es rica. Con la temporada de avistamiento de ballenas en Brasil en plena expansión, será crucial observar cómo se desarrollan estas dinámicas económicas y si se pueden replicar en otras regiones de América del Sur.