- La producción textil cayó un 23,3% interanual en marzo y un 31,3% respecto a 2023.
- El 70% de la capacidad de producción del sector textil está parada, con solo el 40,2% de las máquinas operativas.
- Se han perdido 22.156 empleos en el sector desde diciembre de 2023, lo que representa una caída del 18% en el empleo asalariado privado.
- Las importaciones de indumentaria crecieron un 79% en cantidad en el primer cuatrimestre de 2026, alcanzando 23.482 toneladas.
- Las importaciones de bienes de capital cayeron un 43% interanual en el primer cuatrimestre, indicando una falta de inversión en el sector.
- El sector textil ha solicitado medidas urgentes de competitividad y financiamiento para evitar la destrucción de capacidades productivas.
La industria textil y de indumentaria en Argentina se encuentra en una de sus peores crisis históricas, con un alarmante 70% de su capacidad de producción detenida. Según el último Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer, la producción del sector cayó un 23,3% interanual en marzo, y la situación se agrava con una caída del 31,3% en comparación con los niveles de 2023. Este desplome se traduce en que solo el 40,2% de la capacidad instalada está operativa, lo que significa que siete de cada diez máquinas en las fábricas permanecen inactivas.
La crisis no solo se refleja en la producción, sino también en el empleo. Desde diciembre de 2023, el sector ha visto una reducción del 18% en el empleo asalariado privado, lo que equivale a la pérdida de 22.156 puestos de trabajo en poco más de dos años. En este contexto, 803 establecimientos productivos han cerrado, representando un 13% de las empresas del sector, siendo la indumentaria y el cuero y calzado los segmentos más afectados. La caída del consumo interno y la apertura acelerada de importaciones han contribuido a esta situación crítica.
A pesar de la caída en la producción local, las importaciones de indumentaria han alcanzado cifras récord. En el primer cuatrimestre de 2026, las importaciones de indumentaria crecieron un 79% en cantidad, alcanzando 23.482 toneladas, mientras que las confecciones aumentaron un 55%. Esto se debe a la apreciación cambiaria y la desregulación comercial, que han convertido a Argentina en un destino para excedentes externos, desplazando la producción local y profundizando la crisis del sector textil.
La falta de inversión es otra señal alarmante. Las importaciones de bienes de capital han caído un 43% interanual en el primer cuatrimestre, lo que sugiere que, si esta tendencia continúa, 2026 podría ser uno de los peores años en términos de modernización tecnológica para el sector. La incapacidad de las empresas para trasladar los costos crecientes a los precios de venta ha llevado a muchas a vender por debajo de sus costos, lo que agrava aún más su situación financiera.
Con el consumo deprimido y las ventas de indumentaria cayendo un 7% interanual en marzo y abril, el sector advierte que la continuidad de esta dinámica compromete no solo la coyuntura actual, sino también la capacidad productiva a largo plazo. Pro Tejer ha solicitado medidas urgentes de competitividad, alivio fiscal y financiamiento para evitar que la destrucción de capacidades productivas y empleo calificado se vuelva irreversible. La situación es crítica y requiere atención inmediata para revertir la tendencia negativa que afecta a la industria textil en Argentina.
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