En menos de 20 días, el 23 de junio, MSCI publicará su Annual Market Classification Review 2026, un evento que podría marcar un hito para la Argentina. La expectativa es que el país deje atrás su actual categoría de 'standalone' y avance hacia una posición más favorable, lo que podría significar la entrada de al menos US$2300 millones al mercado de capitales local, según un informe de JP Morgan. Esta posible mejora en la clasificación es crucial, ya que el índice MSCI es una referencia clave para millones de inversores a la hora de construir sus carteras de acciones.

La clasificación de MSCI categoriza a los países en cuatro grupos: desarrollados, emergentes, de frontera y standalone. Argentina fue degradada a la categoría standalone en 2021, en un contexto marcado por estrictos controles cambiarios y un deterioro en las relaciones con grandes fondos de inversión. Actualmente, Argentina comparte esta categoría con países como Trinidad y Tobago, Jamaica y Nigeria, mientras que sus vecinos Brasil, Chile y Colombia están en la categoría de mercados emergentes, lo que les permite atraer un mayor volumen de inversión extranjera.

Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, se han levantado algunas restricciones cambiarias, permitiendo a las empresas internacionales distribuir dividendos a partir de 2025. Sin embargo, persisten limitaciones significativas, como la restricción cruzada que impide operar simultáneamente en el mercado oficial y en el financiero. Para que MSCI considere una mejora en la categoría, es fundamental que se eliminen estos obstáculos, ya que la firma evalúa no solo los cambios normativos, sino también su consistencia a lo largo del tiempo.

La historia reciente de Argentina en relación a su clasificación es un recordatorio de la volatilidad que puede afectar la percepción de los inversores. En 2018, el país fue ascendido de mercado de frontera a emergente, pero un año después, la crisis cambiaria y la reimplantación de controles llevaron a una nueva degradación. Esta experiencia aún pesa en la memoria de MSCI, que se muestra cauteloso al evaluar la situación actual. En este sentido, el riesgo soberano argentino ha mostrado cierta resiliencia, manteniéndose por debajo de los 500 puntos básicos en las últimas jornadas, lo que podría ser un indicativo positivo para los inversores.

Si MSCI decide incluir a Argentina en su lista de observación, la reclasificación efectiva podría concretarse entre 2027 y 2028, dependiendo de la sostenibilidad de las reformas económicas y del clima político en las elecciones presidenciales de ese año. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos acontecimientos, ya que una reclasificación exitosa no solo atraería fondos pasivos, sino también activos que buscarían alinearse con la nueva categoría. Entre las empresas argentinas que podrían ser candidatas para integrar el índice se encuentran YPF, Grupo Financiero Galicia y Banco Macro, entre otras.