Visa ha iniciado una prueba de concepto para la liquidación de stablecoins privadas en la red Canton, en colaboración con Brale, una empresa de infraestructura de stablecoin. Este proyecto tiene como objetivo evaluar si las redes blockchain habilitadas para la privacidad pueden facilitar la liquidación de stablecoins institucionales sin exponer datos sensibles de las transacciones. La stablecoin utilizada en esta prueba es SBC, respaldada por el dólar estadounidense, que simula flujos de pago institucionales en la red Canton, la cual está respaldada por importantes firmas de Wall Street.

La iniciativa de Visa se enmarca en un contexto más amplio donde se anticipa un cambio significativo en el uso de las stablecoins de pago. Según un informe de S&P Global Ratings, la emisión global de stablecoins ya ha superado los 300 mil millones de dólares, con una demanda predominante vinculada al comercio de criptomonedas. Este crecimiento resalta la creciente importancia de las stablecoins en el ecosistema financiero, especialmente en un momento en que las instituciones buscan formas más eficientes de realizar transacciones sin comprometer la privacidad de sus datos.

Canton, desarrollado por Digital Asset, es una red de contabilidad autorizada que conecta aplicaciones blockchain operadas por instituciones financieras como JPMorgan y Goldman Sachs. A diferencia de las cadenas públicas, Canton permite que solo los participantes de la transacción y los reguladores autorizados vean datos específicos del acuerdo, lo que facilita una liquidación atómica entre activos tokenizados y otros instrumentos financieros. Esta característica es crucial para las instituciones que buscan mantener un control estricto sobre la visibilidad de sus datos de transacción y liquidación.

Las implicancias de esta prueba son significativas para el sector bancario. S&P Global advierte que, con el tiempo, las stablecoins podrían amenazar una parte de los ingresos por pagos de los bancos, al tiempo que podrían desviar fondos de depósitos minoristas asegurados hacia saldos mayormente concentrados en el mercado mayorista. Esto podría llevar a que los bancos que emitan sus propias stablecoins o depósitos tokenizados capturen nuevas oportunidades de ingresos y financiamiento, impulsando a las grandes instituciones financieras a explorar redes de liquidación que preserven la privacidad.

A medida que se desarrollan estas pruebas, los inversores deben estar atentos a las regulaciones que se implementen en torno a las stablecoins en Estados Unidos, especialmente con la inminente finalización de las reglas bajo el Acta GENIUS. Este marco regulatorio podría abrir nuevas oportunidades para el uso de stablecoins en remesas comerciales y pagos transfronterizos, aunque actualmente estos flujos representan solo una pequeña parte de los volúmenes de pagos internacionales. La evolución de este espacio será crucial para entender cómo las instituciones financieras en Argentina y la región podrían adaptarse a estos cambios en el panorama de pagos.