El dólar comercial cerró el 5 de junio de 2026 cotizando a R$ 5,1566, marcando un incremento del 1,78% en el día y acumulando una valorización del 2,26% frente al real en la semana. Este es el nivel más alto de cierre desde el 3 de abril, lo que refleja un cambio significativo en el mercado cambiario brasileño. La reciente ola de aversión al riesgo se intensificó tras la publicación del informe de empleo de Estados Unidos, que reportó la creación de 172 mil nuevos puestos en mayo, superando con creces las expectativas de 80 mil. Este dato llevó a los inversores a revaluar las proyecciones sobre las tasas de interés en EE.UU., lo que a su vez fortaleció al dólar a nivel global.

La reacción del mercado frente a la fortaleza del empleo en EE.UU. ha sido notable. Según William Castro Alves, estratega de Avenue, el real, como activo de riesgo, tiende a comportarse de manera similar a otros activos de riesgo en momentos de incertidumbre. Esta semana, el mercado experimentó una realización de ganancias, especialmente en el sector tecnológico, donde se observó un selloff tras resultados decepcionantes de empresas como Broadcom. Este contexto ha llevado a que el real se posicione entre las monedas emergentes con peor desempeño, afectado por la disminución del flujo de capital hacia Brasil, que anteriormente había sostenido su valor.

Adicionalmente, el Bank of America ha revisado sus proyecciones para la tasa Selic, anticipando solo un recorte más en 2026, con un cierre estimado en 14,25%. Esta revisión se basa en la creciente inflación, que el Boletín Focus estima en un IPCA de 5,09% para el año. La expectativa de un diferencial de tasas de interés más estrecho entre Brasil y EE.UU. disminuye la atracción de los activos brasileños para los inversores extranjeros, lo que podría seguir presionando al real a la baja.

El riesgo político y fiscal también ha sido un factor determinante en la reciente depreciación del real. A medida que se acercan las elecciones, la incertidumbre política aumenta, y las medidas fiscales adoptadas por el gobierno para obtener beneficios electorales generan una mayor percepción de riesgo. Esto, combinado con el impacto del conflicto geopolítico en el Medio Oriente, ha contribuido a un entorno menos favorable para los activos brasileños. La dificultad para establecer un cese al fuego en la región también ha afectado la confianza de los inversores.

De cara al futuro, el mercado estará atento a la reacción del Federal Reserve ante el informe de empleo y a la próxima reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) en Brasil. La expectativa es que la lectura del mercado sobre estas variables influya en la trayectoria del dólar y en la política monetaria brasileña. Con el dólar estabilizado en torno a R$ 5,15, el BofA ha proyectado que la inflación en Brasil podría aumentar a 3,6%, superando la meta del 3%, lo que limitaría aún más el espacio para nuevos recortes de la Selic. En resumen, el entorno se ha vuelto más desafiante para el real, aunque aún existen factores de soporte como el diferencial de tasas elevado y términos de intercambio favorables.