El Bank of America (BofA) ha ajustado su proyección para la tasa Selic, anticipando que solo habrá un último recorte en junio de 2026, llevando la tasa básica a 14,25% al final del año. Esta revisión se produce en un contexto donde la inflación en Brasil ha mostrado signos de deterioro, con el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) aumentando de 4,37% en abril a 4,68% en mayo. Anteriormente, el banco esperaba que la Selic se estabilizara en 13,25%, pero el nuevo informe, publicado el 5 de junio, indica que el entorno macroeconómico se ha vuelto menos favorable, lo que ha llevado a esta revisión de expectativas.

El informe de BofA destaca que el núcleo de la inflación ha acelerado su crecimiento, alcanzando un promedio de 5,3% en la métrica de tres meses anualizada, en comparación con el 4,8% anterior. Además, los servicios subyacentes han llegado a un preocupante 6,2%. Las expectativas de inflación también han empeorado, con la mediana del IPCA para 2026 aumentando a 5,09%, lo que representa un incremento de 23 puntos básicos respecto a la lectura anterior. Estos datos sugieren que el espacio para futuros recortes de tasas es cada vez más limitado.

La depreciación del real, que ha caído alrededor de un 3% desde la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), también ha influido en las proyecciones de inflación a través del canal cambiario. BofA estima que, si el dólar se estabiliza alrededor de R$ 5,15, la inflación podría alcanzar el 3,6% al final del horizonte relevante, superando la meta del 3%. Este escenario se complica aún más por los estímulos fiscales y de crédito, que están sosteniendo la demanda interna y retrasando el ajuste necesario en la actividad económica.

El crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2026 fue del 1,1% en comparación con el trimestre anterior, un dato que sorprendió positivamente. Sin embargo, el informe de BofA considera que la composición del crecimiento es poco convincente, ya que parece estar más relacionada con políticas públicas que con una reactivación sostenible del sector privado. Esto indica que la actividad económica sigue siendo dependiente de estímulos, lo que podría dificultar un ajuste efectivo en las condiciones de demanda.

A pesar de este diagnóstico más restrictivo, el BofA no anticipa un aumento en la Selic. Con una tasa real ex-ante en 9,5%, las condiciones monetarias siguen siendo restrictivas. A medida que los efectos de los estímulos se desvanecen, se espera que la desaceleración cíclica de la actividad ayude a contener la inflación. Para la reunión del Copom de la próxima semana, se anticipa que el banco central modificará su lenguaje comunicacional, elevando el umbral necesario para futuros recortes de tasas. Para 2027, BofA proyecta una Selic de 13,25%.