Con el inicio del Mundial de Fútbol 2026, que se llevará a cabo en Estados Unidos, Canadá y México, las autoridades de salud pública están en alerta ante la posibilidad de brotes de enfermedades infecciosas. Este evento, el más grande de la historia con 48 equipos y 16 ciudades anfitrionas, se produce en un contexto de preocupación por la propagación de virus altamente contagiosos, como el sarampión y los virus respiratorios, que pueden diseminarse rápidamente entre las multitudes de aficionados y atletas.

A pesar de la preocupación por el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, los expertos en enfermedades infecciosas han indicado que el riesgo de transmisión del virus durante el torneo es bajo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado el brote como una "emergencia de salud pública de interés internacional", pero el ébola no se transmite con la misma facilidad que otros virus respiratorios. Esto se debe a que su transmisión requiere contacto directo con fluidos corporales de una persona infectada, lo que limita su propagación en eventos masivos.

Sin embargo, la atención se centra en otros virus más contagiosos. En 2025, Estados Unidos registró el mayor número de casos de sarampión en décadas, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar sus esfuerzos de vigilancia. El sarampión es uno de los virus más infecciosos y puede propagarse rápidamente entre personas no vacunadas. Además, el aumento de la hesitación a la vacunación ha contribuido a la disminución de las tasas de inmunización, lo que aumenta el riesgo de brotes durante el Mundial.

Las autoridades de salud pública están implementando medidas preventivas, como el monitoreo de aguas residuales para detectar signos de enfermedades en la comunidad. Este enfoque, que ganó prominencia durante la pandemia de COVID-19, permite a los funcionarios identificar brotes potenciales antes de que se manifiesten a través de pruebas tradicionales. Además, se están llevando a cabo controles de salud en los aeropuertos para los viajeros provenientes de países afectados por el ébola, lo que incluye la evaluación de síntomas y la recolección de información de contacto para el seguimiento.

A medida que se acerca el torneo, es crucial que los aficionados y los organizadores del evento estén informados sobre los riesgos de salud y las medidas de prevención. La coordinación entre las autoridades locales y federales es esencial para garantizar la seguridad de todos los asistentes. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la vigilancia de enfermedades infecciosas y la promoción de la vacunación serán fundamentales para prevenir brotes durante este evento masivo.