El senador Bernie Sanders ha presentado una propuesta ambiciosa para que el gobierno federal de EE.UU. establezca un fondo soberano que adquiera el 50% de las acciones de las principales empresas de inteligencia artificial (IA), como OpenAI y Anthropic. En un artículo de opinión publicado en The New York Times, Sanders argumenta que estas empresas han construido sus modelos utilizando el trabajo creativo de millones de personas, muchas veces sin su consentimiento ni compensación. Según él, es hora de que la riqueza generada por la IA beneficie a la humanidad en su conjunto y no solo a los fundadores de estas compañías o a los capitalistas de riesgo de Silicon Valley.

La propuesta de Sanders, denominada American AI Sovereign Wealth Fund Act, implicaría un impuesto único del 50% sobre las acciones de estas empresas. Este fondo no solo buscaría garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan equitativamente, sino que también daría al público un papel directo en la toma de decisiones sobre el futuro de esta tecnología. Sanders sostiene que, al igual que el fondo soberano de Noruega, que se financia con los ingresos del petróleo, este nuevo fondo podría utilizarse para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos estadounidenses, asegurando acceso a servicios esenciales como salud, educación y vivienda.

El senador también hace hincapié en que la creciente influencia de la IA podría provocar una revolución económica transformadora, advirtiendo sobre el riesgo de que la tecnología profundice la desigualdad económica si permanece en manos de unos pocos oligopolios tecnológicos. La propuesta de Sanders se aparta de los límites establecidos por el fondo soberano de Noruega, que no puede poseer más del 10% de las acciones de las empresas públicas, lo que plantea interrogantes sobre la viabilidad y la implementación de su plan.

Desde una perspectiva de inversión, la propuesta de Sanders podría generar un cambio significativo en el panorama tecnológico estadounidense. Si se aprueba, podría llevar a una mayor regulación y control gubernamental sobre las empresas de IA, lo que podría afectar sus valoraciones y estrategias de crecimiento. Además, el establecimiento de un fondo soberano podría influir en cómo se distribuyen los recursos generados por la IA, lo que podría tener repercusiones en el mercado laboral y en la economía en general, especialmente en un contexto donde la automatización y la IA están transformando industrias enteras.

A futuro, será crucial observar cómo se desarrolla esta propuesta legislativa y qué detalles se revelan en las próximas semanas. Sanders ha indicado que presentará más información sobre los mecanismos de implementación y las prioridades de gasto en su legislación. Los inversores y analistas deben estar atentos a cómo esta iniciativa podría influir en el sector tecnológico y en la economía estadounidense en su conjunto, así como a las posibles reacciones de las empresas afectadas y del mercado en general.