En el primer año sin cepo cambiario, los argentinos adquirieron un total de US$ 52.365 millones para atesoramiento, la cifra más alta desde 2019. Este aumento se ha visto reflejado desde la liberalización del cepo anunciada por el gobierno de Javier Milei el 11 de abril del año pasado. En mayo, el primer mes completo sin cepo, las compras alcanzaron los US$ 3.968 millones, un incremento notable en comparación con los US$ 119 millones de marzo y los US$ 2.513 millones de abril.

Este volumen de compras de divisas supera las cifras de 2016 y 2017, años en los que la economía operó sin cepo. Durante el mandato de Mauricio Macri, se liberaron los controles en diciembre de 2015, pero se reinstauraron en 2019. En los últimos doce meses, las ventas de dólares por parte de los argentinos fueron de US$ 12.509 millones, lo que resultó en una salida neta de divisas de US$ 39.856 millones, también la cifra más alta desde que se tienen registros del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).

La situación actual contrasta con la época del kirchnerismo, cuando la demanda de dólares se disparó debido a la inflación y a la implementación del primer cepo en 2008. En la actualidad, la economía argentina presenta superávits gemelos, es decir, ahorra más de lo que gasta tanto en el frente fiscal como en la cuenta corriente. En abril, el Banco Central reportó un saldo positivo en la cuenta corriente de US$ 1.333 millones, una mejora significativa respecto al año anterior, cuando la cuenta era negativa.

A pesar de la fuerte demanda de dólares por parte de los ciudadanos, las reservas internacionales del Banco Central han aumentado en US$ 2.464 millones en abril, gracias a un saldo comercial positivo y a colocaciones de deuda. Los sectores industriales, especialmente el agro y la energía, están contribuyendo a este flujo de dólares, impulsados por mejores términos de intercambio y un nivel de actividad económica que, aunque positivo en general, presenta debilidades en sectores como la construcción.

La creciente dolarización de la economía argentina está bajo la lupa de economistas, mercados y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Existe preocupación de que la alta demanda de divisas por parte de los particulares pueda limitar la oferta de dólares necesarios para la producción. JP Morgan, en un informe reciente, proyectó que la compra neta de dólares por parte de los argentinos podría alcanzar entre US$ 20.000 millones y US$ 30.000 millones en los próximos años. A pesar de estas proyecciones, el gobierno confía en que los ingresos por inversiones y comercio exterior compensarán la demanda de divisas para atesoramiento.

De cara al futuro, el gobierno estima que el saldo comercial promedio de energía y minería podría alcanzar los US$ 43.000 millones anuales en el próximo mandato presidencial, una cifra que contrasta notablemente con los apenas US$ 1.000 millones de 2020-2023. Esta expectativa de crecimiento en el sector exportador será crucial para equilibrar la balanza de pagos y evitar crisis de liquidez en el mercado cambiario.